07/10/2024
SOY EGRESADA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA.
De no ser por su existencia, jamás podría haber estudiado una carrera.
En aquel entonces cursaba algunas materias de noche, 18 a 23 hs. En casa solo había dinero disponible para las monedas del viaje, y los elementos básicos de las cursadas.
Si quería tener alguna salida, era con el ahorro de las monedas del micro, mientras que iba y volvía caminando unas 40 cuadras.
Luego de las crisis de los 90 con la universidad, y de tantas salidas a la calle a defender lo que teníamos, comprendí mas aún el valor que tenía, y fue cuando me pregunté para qué me estaba formando el ESTADO, si solo para recibir un buen salario por mi futuro trabajo, o acaso tenía que pensar en algo más respecto a esa profesión.
Mis dudas me hicieron buscar otros caminos, y a partir de encontrarme a mi misma, pude volver a esa misma casa de estudios 10 años después.
ENTRAR era una emoción cada día.
DISFRUTAR cada clase, cada docente, las aulas y los bancos.
ya vivía sola...y tomé la decisión de poner en primer lugar la carrera.
Para seguir el ritmo de las materias y recibirme en tiempo no era posible trabajar, por lo que tomé el camino de aceptar estas condiciones.
Disponía de tiempo para estudiar, a costa de muchas veces no tener durante días seguidos para comer, cosa que jamás dije antes. Pasé 2 años muy difíciles, cargados de aprendizajes de todo tipo, agradeciendo cada mesa y cada banco que me alojaban.
Entraba a la Facultad con mi mochila vacía, y con cada clase me iba repleta de conocimientos, y con la emoción y el agradecimiento a flor de piel, asombrada cada día del valor de la UNIVERSIDAD PÚBLICA, GRATUITA y de CALIDAD.
Sin esta posibilidad, jamás podría haber llegado a tener un título de grado, el que me permitió despues acceder a carreras de POSGRADO que marcaron mi perfil profesional, el cual me llena de alegrías y del que me siento plenamente orgullosa.
Llevo 14 años de docente, de los cuales casi 4 fueron ad honorem, cumpliendo con la misma pasión que hoy. Para sostener este trabajo, sigo estudiando, progresando, ampliando conocimientos día a día. Participo en proyectos de investigación y extensión, (por los que no cobramos nada de nada) que me permiten profundizar contenidos y vincularme con la realidad, con lo que sucede en la vida diaria de las personas, traspasando los límites de los libros, para volver a la facultad con las teorías. validadas por las propias personas destinatarias de mis prácticas.
Y desde ese lugar, puedo decir que doy fe de todo aquello que sucede en la UNIVERSIDAD es mucho más que aprender conocimientos técnicos sobre una disciplina.
Es el compromiso de trazar un futuro cada día mejor para cada habitante de nuestra tierra.
No hay una clase que no pensemos en cómo acompañar las trayectorias universitarias con responsabilidad y alegría.
Defiendo esta lucha, la siento en el corazón.