28/05/2025
El mundo corporativo nos mostró un modelo de liderazgo casi inalcanzable: líderes fuertes, infalibles, inquebrantables, pero con los años —y con mucha experiencia acompañando equipos desde la Psicología Organizacional y la Gestión del Capital Humano— entendí que hoy, el liderazgo que realmente inspira es otro.
Ser genuina, reconocer que no siempre tengo todas las respuestas, pedir ayuda, aceptar preguntas o aportes, ofrecer disculpas o gestionar mis propias vulnerabilidades me permitió construir vínculos de confianza reales.
Sé que ser vulnerable implica admitir dudas, temores, flaquezas… y cuando nos sentimos expuestos es difícil hacerlo.
Ahí quiero sumar mi voz a esta conversación: la vulnerabilidad no es una debilidad, es una herramienta poderosa para construir relaciones profundas, culturas más humanas y liderazgos más sostenibles. Cito a Brené Brown: “tener el coraje de ser imperfectos y valentía para encontrarnos con nuestras sombras”.
Hay modos/rasgos/estilos comportamentales que es posible que no podamos cambiar, que son constitutivos de nuestra personalidad, pero podemos hacerlos conscientes, visibilizarlos para poder administrarlos de mejor manera.
¿Por qué este proceso podría ser una oportunidad? Liderar desde la autenticidad no solo mejora el clima interno: impulsa la innovación, el compromiso y relaciones laborales duraderas.
💪🏽 Las personas siguen a quienes son fieles a sus valores, no a quienes interpretan un rol
💪🏽 Admitir errores y aprender en público fortalece la confianza dentro de los equipos
💪🏽 Alinear lo que se dice, se hace y se siente genera culturas organizacionales más sólidas
💪🏽 Propiciar conversaciones más allá del trabajo también construye comunidad
Te comparto algunas de las preguntas que aún me hago: ¿Qué genera conexión genuina hoy entre las personas? ¿Qué significa para vos ser un líder auténtico? ¿Cuál es tu mirada sobre el liderazgo que exige este tiempo?