08/03/2024
LA TRANSVERSALIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
(Presencia de la mediación)
Ponencia presentada al VI Congreso Mundial de Mediación “Una vía hacia la cultura de la paz y la concordia”, en Salta, provincia de Salta. Octubre de 2010.
Introducción:
“Practicar la paz, hacer que la paz viva en nosotros, es cultivar activamente la comprensión, el amor y la compasión, incluso cuando nos enfrentamos a la incomprensión y el conflicto… practicar la paz, requiere coraje”.
Conceptualizar el término transversal, en educación, significa el conocimiento conjunto que se obtiene en varias asignaturas como una sola unidad y la transversalidad es la concurrencia de distintas disciplinas en el estudio, análisis y tratamiento de un mismo objeto o fenómeno.
El estudio transversal es epidemiológico, observacional y descriptivo. Los ejes transversales son instrumentos globalizantes de carácter interdisciplinario que recorren la totalidad de las áreas del conocimiento, las disciplinas y los temas con la finalidad de crear condiciones favorables para proporcionar una mayor formación en aspectos sociales, ambientales o de salud. Tienen carácter globalizante porque atraviesan, vinculan y conectan muchas asignaturas, lo que significa que se convierten en instrumentos que cumplen el objetivo de tener visión de conjunto.
Los ejes transversales integran los campos del ser, el saber, el hacer y el convivir a través de conceptos, procedimientos, valores y actitudes que orientan la enseñanza y el aprendizaje.
El enfoque transversal obliga a una revisión de las estrategias aplicadas tradicionalmente en el aula al incorporar al currículo, en todos sus niveles, una educación significativa para el estudiante a partir de la conexión de dichas disciplinas con los problemas sociales, éticos y morales presentes en su entorno.
La interdisciplina, la transdisciplina, la multidisciplina actúan para introducir cambios de mentalidad, cuestionando desde el comienzo el carácter “patrimonialista” que facultades, departamentos didácticos, pedagógicos y profesores tienen de su materia, de la que se consideran “dueños”.
Los ejes transversales contribuyen a la formación equilibrada de la personalidad, inculcando respeto a los derechos humanos y a otras culturas, al desarrollo de hábitos que combaten el consumismo desaforado y por ende eliminan las discriminaciones existentes.
No obstante, para lograrlo es necesario acompañar a los ejes transversales de metodologías, acciones y estrategias que los conviertan en instrumentos útiles y operativos.
Tendencias:
Existen dos tendencias marcadas, quienes consideran que las carreras universitarias han de asumirse de manera tradicional, centradas en el dominio exclusivo de las disciplinas inherentes al perfil de cada carrera y quienes planteamos que se deben integrar al perfil de formación, unidades curriculares que persigan el desarrollo integral del estudiante mediante la socialización, correlación, globalización y humanización de los aprendizajes.
Se muestra la resistencia al cambio como fenómeno social y cultural frente a las nuevas metodologías de enseñanza. Resistencia que tiene explicación en el desconocimiento de la información o en el limitado conocimiento del profesorado sobre estrategias de formación que han sido ensayadas en otros países como el caso de España, Costa Rica y en Venezuela integrados como lineamiento curricular en los planes de Educación mantenidos como política educativa del país.
El documento de la UNESCO sobre “Educación Superior en el siglo XXI”, expresa claramente la necesidad de diversificar los modelos de educación superior tanto para atender la demanda, como para brindar a los estudiantes las bases y la formación necesaria para responder a los desafíos de la sociedad actual. En este contexto, la transversalidad surge como una respuesta a las demandes crecientes de formación para la prevención y desarrollo, además de los mecanismos formales como las reformas curriculares, los cursos, seminarios, talleres, etc., que permiten contribuir a la consolidación en y desde las universidades, de una cultura que forme individuos más conscientes y proactivos de sus responsabilidades individuales y como integrantes del colectivo social.
UNESCO (2000)44, en su “Reporte de la Comisión Internacional de la Educación para el Siglo XXI”, enfatiza encarecidamente los cuatro pilares que constituirán la nueva clase de educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
Ejes transversales y educación:
La Universidad esta llamada a promover cambios significativos conduciendo la formación de individuos capaces de convivir y dirigir una sociedad donde se desenvuelvan en forma paciente, colaborativa, solidaria, honesta y justa. La formación de valores es comprensible como función reguladora de la actuación del ser humano; la formación de profesionales integrales es una obligación específica de la educación superior, debiendo proporcionar elementos para su transformación. Los nuevos modelos curriculares deben fundamentarse en la transversalidad, con el fin de establecer una articulación con la educación fundamentada en las disciplinas del saber.
Cada institución puede estar interesada en privilegiar o enfatizar sobre alguna temática que le imprima carácter e identidad al eje transversal, por ejemplo: educación en convivencia, educación para el consumidor y educación en valores. La temática que prevalece es la educación social.
Quienes estudian la transversalidad, sugieren hablar de: a) ejes transversales sociales cuando se refiere a temas tales como: valores, urbanidad, consumo, derechos humanos, respeto y convivencia. b) ejes transversales ambientales cuando se hace alusión a: el respeto por la naturaleza, los animales, las plantas y el universo y c) ejes transversales de salud, cuando nos referimos al cuidado del cuerpo humano, a las prácticas de buena alimentación, prevención frente a la drogadicción y educación sexual, entre otras.
Las instituciones caracterizan y definen su propia identidad, de acuerdo con las orientaciones que deseen impartir, por ejemplo: en una ciudad pueden existir dos instituciones de educación y cada una de estas ofrecer las mismas carreras. Una de ellas es de carácter privada y es regentada por una asociación civil, la otra es de carácter público y es dirigida por rectores nombrados por sus pares. Es un hecho que aunque los egresados de am-
bas universidades tendrán el mismo o semejante título académico la orientación y los reglamentos de cada uno de estos centros universitarios son diferentes y por tanto los ejes transversales de formación tendrán una orientación e identidad diferente.
Para incorporar los ejes transversales se requiere de una planificación y de un diseño que permitan articular las disciplinas, las asignaturas y los temas propios de la carrera, para que esta unión se haga en forma racional y coherente. Se requiere metodología que muestre las etapas o pasos necesarios para empalmar gradualmente los años, semestres, disciplinas, asignaturas y temas con las dimensiones, indicadores y alcances propuestos en los modelos o planes educativos institucionales.
Edgard Morin nos dice “De hecho, lo verdaderamente importante es saber moverse entre saberes compartimentados y una voluntad de integrarlos, de contextualizarlos o globalizarlos (…) para que la interdisciplinariedad sea fecunda se necesita un prolongado intercambio; de otra forma cada cual querrá defender su frontera y su territorio (…)”. “El pensamiento complejo intenta ver lo que une a unas cosas con otras; no sólo la presencia de las partes en el todo sino también la presencia del todo en las partes”.
Otro aspecto importante en el tema de la transversalidad es la formación docente y del estudiante. La formación del profesorado debe incluir no solo la instrucción en conocimientos sino una educación integral del sujeto, incluyendo en su formación temas éticos, morales y axiológicos como categorías imprescindibles para alcanzar la formación integral. Es también fundamental que recaiga sobre los estudiantes.
La universidad se abre totalmente hacia la realidad mostrando la cara amable y complicada de la vida que es necesario que conozcan la comunidad educativa y su entorno: con fortalezas y debilidades, sus espacios organizados y marginales, sus actividades formales e informales.
La integración de los procesos de enseñanza y aprendizaje con valores éticos producen transformaciones de la realidad, lo que es posible entender y comprender mediante la adquisición de conocimientos y analizando los fenómenos que todos los días suceden. La vida cotidiana brinda situaciones permanentes de conflictos, que repercuten en la institución. Se trata de asumir una actitud crítica y constructiva en favor del desarrollo de los valores éticos fundamentales, o sea de aquellos valores básicos para la vida y la convivencia que fundamentan el sistema democrático. La Universidad debe brindar las capacidades necesarias para conocer e interpretar la realidad y poder actuar sobre ella, resolviendo o transformando los conflictos, e incidiendo sobre la realidad, mejorando el entorno, descubriendo nuevos procedimientos, hallando nuevas técnicas y transformando el quehacer diario, formulando programas y proyectos útiles para la sociedad, perteneciendo a grupos de estudio e investigación contribuyendo al descubrimiento de nuevos conocimientos, proponiendo soluciones a los problemas de todo tipo que se plantean, transformando la vida.
Los ejes transversales están diseñados para contribuir a través de la educación con la resolución de problemas que son latentes en la sociedad: agresión familiar, intolerancia ciudadana, violencia urbana, conflictos públicos, conflictos vecinales, irrespeto a la naturaleza, tala indiscriminada de bosques, explotación irracional de los recursos naturales, inexistencia de educación sexual, inadecuados hábitos de nutrición, drogadicción, etc. La mediación, gestionando interdisciplinariamente los conflictos de todo tipo, contenido y tamaño, atraviesa las diversas disciplinas en forma transversal y se constituye en eje fundamental en la educación superior, para lograr el profesional integral del que hablábamos al comienzo.
El proceso de la mediación puede ayudar a resolver o transformar los conflictos de cualquier tipo que afectan a la sociedad. Sus herramientas utilizadas en forma permanente, asumidas por los ciudadanos como válidas e importantes, empleadas en todos los ámbitos públicos y privados por niños, jóvenes y adultos ayudarán a construir la convivencia pacífica, colaborativa, solidaria que tanto ansiamos. Quienes trabajamos desde muchos ámbitos para la PAZ, reconocemos la enorme importancia que la transversalidad de la mediación adquiere en estos tiempos