20/08/2026
Querido amigo Juan Galarza, te despido con el inmenso reconocimiento que te mereces: como padre de familia, esposo, amigo leal, luchador incansable y, sobre todo, como ese gran artista que supo plasmar con tanto amor la historia de nuestro querido Sierra Grande. Te fuiste abrazado a la escritura y al folclore, dejándonos obras, talento y una calidad humana inolvidables. Partiste a la inmortalidad con un legado que jamás se va a borrar.
Te pido disculpas por no poder estar presente para darte el último adiós. Me tocó trabajar, y vos más que nadie entendés cómo es esto, no hace falta agregar más.
Me quedan para siempre los recuerdos y nuestras anécdotas. Como aquella vez que te iban a secuestrar el auto y llamé a la inspectora por su nombre para que nos dejara ir. Cuando nos alejamos me preguntaste sorprendido: “¿La conocías?”, y entre risas te respondí: “No, solo leí su sello”. Así nos divertíamos, compartiendo mates, charlas profundas y la vida misma.
A veces me reprocho no habernos visto más seguido, pero las vueltas de la vida me llevaron a emigrar a Puerto Madryn. Aunque su gente me recibió con los brazos abiertos, vos sabías bien que mi corazón siempre perteneció a Sierra Grande, igual que el tuyo.
Guardo como un tesoro cada uno de tus presentes, tu libro dedicado y ese afecto tan especial que le tuviste a mi hijo, quien cuando era chiquito estaba convencido de que vos eras Papá Noel.
Me duele el alma tu partida, pero me consuela la fe de saber que estás en un lugar mejor, ese destino al que todos iremos algún día. Allá te reencontrarás con los tuyos cuando Dios lo disponga.
Hasta siempre, Juan querido. Descansa en paz. Un abrazo enorme al cielo.