18/08/2026
Wall Street le bajó el pulgar a los activos argentinos esta semana. Antes de reaccionar, vale entender qué está mirando exactamente.
El S&P Merval perforó el piso psicológico de los 3.000.000 de puntos: cerró en 2.947.349, con una caída de 1,77% en la rueda. El riesgo país tocó su máximo en dos meses, cerca de 490 puntos básicos, acumulando una suba de 12% en lo que va de agosto. El peso, mientras tanto, cotiza cerca de su nivel más débil en un año.
El detalle que más dice sobre el humor del mercado no es el número general, sino qué cae y qué no. Los bancos lideraron el retroceso —Galicia y Macro perdieron 3,5% y 3,8% respectivamente—, mientras que YPF subió 0,6%. Esa dispersión es la señal real: no es una salida generalizada de Argentina, es una relectura selectiva del riesgo político y regulatorio, que golpea más a los activos financieros que a los productivos con ingresos dolarizados.
Para quien ya tiene posiciones locales, esto no cambia una tesis de inversión de mediano plazo por sí solo. Sí es una buena excusa para revisar dos cosas: cuánto de la cartera está concentrado en el sector financiero doméstico frente a sectores con cobertura natural en dólares, y si la exposición a riesgo argentino sigue siendo la que el perfil de cada inversor definió originalmente, o si se corrió sin que nadie la ajustara.
En Strike seguimos de cerca estos movimientos para separar la señal del ruido, y acompañar a nuestros clientes a tomar decisiones sobre su patrimonio con criterio profesional, no con la urgencia de la rueda del día.