06/08/2026
🥶 Allá por el fondo de la heladera de blancos lo encontré. Sabia que estaba por ahi!
⭐ Blancos de Gama Alta...
Hay vinos que llegan a la copa.
Y hay otros que parecen venir de mucho más lejos.
Este Chardonnay empieza su historia a 1.450 metros de altura, en Gualtallary, donde el viento nunca descansa y el suelo guarda un secreto inesperado: piedras blancas y antiguos restos fósiles. De ahí nace su nombre, White Bones.
No es un vino que busque impresionar desde el primer segundo.
Se toma su tiempo.
Primero aparecen los cítricos. Después las frutas blancas. Más tarde las flores, las hierbas y, finalmente, esa sensación mineral que hace que uno cierre los ojos y piense más en una montaña que en una copa.
En boca ocurre algo parecido.
Tiene profundidad, tensión y una energía difícil de explicar. Pasó entre doce y dieciséis meses en barricas de roble francés, con trabajo sobre sus lías, pero la madera no levanta la voz. Está ahí para acompañar, no para robarse el protagonismo.
Y eso es, quizás, lo que más sorprende.
En un mundo donde muchos vinos intentan parecer más de lo que son, este simplemente deja hablar al lugar del que viene.
No por nada recibió 99 puntos de James Suckling o los 100 puntos recientes de la mano de Jeb Dunnuck y hoy es considerado uno de los grandes Chardonnay del planeta.
Pero, más allá de los puntajes, hay algo que ninguna guía puede medir.
Ese momento en el que terminás el último sorbo, mirás la copa vacía... y entendés que algunos vinos no se recuerdan por su sabor.
Se recuerdan por lo que te hicieron sentir.
¿Lo probarías? 🍷
Manuel Alejandro Vigil
Catena Zapata