24/06/2026
Cecilia es profesora de química. De lunes a viernes, de 7 de la mañana a 5 de la tarde, corre entre tres escuelas diferentes. Su rutina ya era un rompecabezas exacto que combinaba las aulas con la crianza de sus dos hijos. Pero la vida no avisa, y las ecuaciones perfectas a veces se rompen.
Su mamá tuvo que ser operada de la cadera. El diagnóstico fue complejo: 45 días de internación en el sanatorio. Al ser hija única, el peso del mundo entero cayó sobre sus hombros. ¿Cómo dividirse entre los alumnos, las tareas de sus hijos, las noches en vela en una silla de hospital y el propio cansancio? La culpa y el agotamiento físico empezaron a ganarle terreno a la fuerza. Cecilia sentía que ya no podía más.
Ahí fue cuando las cosas cambiaron. Nuestro equipo de En Vela entró a esa habitación.
No solo fuimos a cuidar a su mamá con la delicadeza y el profesionalismo médico que necesitaba; fuimos a sostener a Cecilia. Esa misma noche, ella pudo volver a su casa, mirar a sus hijos a los ojos, cenar en paz y dormir una noche entera. Sabía que su mamá estaba acompañada, protegida y en las mejores manos.
"Doy este testimonio porque me cambiaron la vida. Me devolvieron la paz en el momento en que más la necesitaba".
— Cecilia
Nuestro agradecimiento 💙
Gracias, Cecilia. Gracias por tu enorme valentía, por abrirnos tu corazón y, sobre todo, por confiar en En Vela para cuidar de lo que más amás en este mundo. Historias como la tuya nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos: porque cuidar es, ante todo, un acto de amor y alivio compartido.