27/09/2023
PIDO DISCULPAS PUBLICAS
Hace algunos años, hacíamos para empresas clientes “Evaluaciones de Potencial”. Estos análisis eran requeridos ante la necesidad de cubrir posiciones mediante las promociones internas a puestos vacantes. Para nosotros era hermosa la posibilidad de participar de un proceso que le permitía progresar a la persona seleccionada.
Así, nos disponíamos a listar los requerimientos del nuevo puesto, hacer la investigación de la información que tenía la empresa de cada uno de los postulantes, y luego por supuesto a analizar y evaluar a las personas, a los efectos de hacer una estimación de cada uno de los postulantes. Me atraían tanto estos procesos porque además permitía disminuir la posibilidad de que estas decisiones fueran condicionadas por amiguismos u opiniones sesgadas.
El año pasado conocí publicaciones y algunas charlas TED de la psicóloga y profesora de Stanford Carol Dweck; principalmente, su trabajo sobre las 2 mentalidades: la fija y la de crecimiento.
La posición de la autora en su libro “Mindset, The new psycology of success” es que el potencial de rendimiento de nosotros no es una cualidad fija e innata, sino que depende de la mentalidad o actitud que tenga cada persona frente a los desafíos, el aprendizaje y el fracaso. Según Dweck, las personas con mentalidad fija asumen que el potencial es algo estático e inmutable, que no se puede mejorar con el esfuerzo o la práctica. Y por el contrario, en la mentalidad de crecimiento el potencial de rendimiento es algo dinámico y flexible, que se puede desarrollar con el trabajo, la perseverancia y la retroalimentación.
En síntesis, siento es mucho más efectivo que la evaluación de potencial, que las personas con posibilidades de gestionar nuevos desafíos sean acompañadas para entrenar su mentalidad de crecimiento. Mucho más gravitante en la decisión de promocionar a un colaborar, que su “radiografía actual y estimación futura de rendimiento” es conocer desde cuales de las dos mentalidades está operando y operará en el futuro.