24/08/2021
¿QUEREMOS GUARDA?
¿Somos sinceros al momento de asegurar que QUEREMOS VINOS DE GUARDA? ¿Realmente nos conocemos tan bien, para decir, o decirnos, que los vinos reserva son mejores? ¿Que nos gustan más que los vinos jóvenes? ¿Qué despiertan en nosotros, los vinos con crianza en madera, que vinos sin ésta, no?
El mundo del vino, ha crecido, se a perfeccionado, ha mutado, y se ha profesionalizado tanto como sus consumidores.
Hoy nos encontramos con tanta información sobre cepas: bodegas que han surgido, y bodegas viejas que han evolucionado, bodegas chicas que ahora son gigantes, y bodegas grandes que ahora se han fusionado con otras. Hay nuevos hacedores del vino, nuevos sommeliers, nuevos enólogos. A esto le sumamos el conocimiento del terroir, el clima, zonas que se han descubierto, y otras que se han redescubierto, que la amplitud térmica esto, que la composición del suelo aquello otro, que el viento, la exposición diáfana, que las micro vinificaciones, que el vino de parcela. Pero lo único que no cambia es ese fetiche tan interesante que es la madera, o las maderas.
Desde hace años, el campo de la mercadotecnia enófila ha hecho siempre mucho hincapié en instalar que si un vino tiene paso por madera, es un gran vino. Charlas entre aficionados en donde la cuestión más importante es conocer si tiene madera.
Con todo esto: ¿Somos sinceros con nosotros mismos (Y con quienes compartimos una botella) si decimos que el vino con madera nos gusta más?
Un vino que tiene crianza en barricas de roble francés o americano de primer, o segundo, o tercer uso nos regala una experiencia tan única, como aquellos vinos jóvenes que no tuvieron una maduración entre duelas
Esta nueva generación de millennials se caracteriza por formarse, por sentirse ávidos de perfeccionar su biblioteca mental. Es esta generación la que está colaborando en los dos campos más importantes que componen el mundo de los vinos. Los hacedores de vinos, y los consumidores de vino.
Unos investigan y proponen proyectos innovadores, instalando términos, relaciones, y nuevas formas de trabajar en y con una bodega. Cancheros. Otros buscan nuevas experiencias y construyen críticas, casi siempre constructivas. Tratan, a diferencia de generaciones anteriores, de entenderse a ellos mismos, recomendar a conciencia, y explicar el por qué. Son estos últimos, los que pierden el miedo a decir si realmente la madera entrega u oculta experiencias.
Las nuevas técnicas de vinificación logran vinos con una expresividad eléctrica, colorida, intensa, y fácil de entender. Resulta una locura, para algunos enamorados del roble, encontrar bajo el corcho una bebida que ahora parecen entender. Ya no es necesario pensar tanto, sino disfrutar: fruta joven, fruta madura, con aromas atractivos y memoria olfativa. Una acidez que los vuelven refrescantes.
Hoy se pueden encontrar vinos pileteros, vinos para antes del asadito, vinos para escuchar, vinos para relajarse, vinos…
A veces el snobismo nos lleva a emplazar conceptos que creíamos entender, y es ahora, que perdemos la idea de “Clavarnos con un vino reserva de 2 lucas”, y preferimos seguir “volándonos la cabeza” con excelentes vinos jóvenes.
Estamos dejando que estos nuevos tiempos de innovaciones y formas descontracturadas nos amplíen la paleta de colores. Aromas y sabores que creíamos acertados por ser un vino de guarda.
Con toda esta información, antes de llevarse un vino a sus casas, háganse esta pregunta: ¿Queremos guarda?
Por Martin Malpassi