17/08/2026
Hoy, en el Día de la Niñez, me quedé pensando en todas esas historias que les contamos a nuestros múltiples incluso antes de que puedan contarnos la propia.
“Qué suerte, van a tener siempre con quién jugar.” “Se van a entender como nadie.” “Son inseparables.” “Qué lindo crecer juntos.”
Y sí. Puede haber algo hermoso en compartir la infancia con alguien que tiene tu misma edad.
Pero también puede haber peleas, necesidad de distancia, ganas de hacer cosas diferentes, vínculos que cambian, momentos en los que uno necesita estar solo.
Porque ser dos o tres o cuatros no significa querer estar siempre juntos ni separados.
Y quizás una de las cosas que más necesitan de nosotros sea justamente que no confundamos el vínculo que comparten con la identidad de cada uno.
Que puedan ser mellis sin tener que actuar como “los mellis”.
Que puedan tener amigos diferentes o los mismos, gustos diferentes, tiempos diferentes o parecidos, maneras diferentes de vincularse.
Que puedan elegirse y también separarse.
Que puedan parecerse muchísimo y ser profundamente distintos.
Hoy no quisiera celebrar solamente “la suerte de tener un compañero para toda la vida”.
Quisiera celebrar también la posibilidad de que cada uno pueda descubrir quién es, más allá de ser parte de un par.
Porque ser dos/tres puede ser una parte enorme de su historia.
Pero no tiene por qué ser toda su historia. 🤍
¿Cuántas de estas frases escucharon sobre sus mellis, gemes, trillis?
Cin, 👣👣👣
Fotos de las genia Lucia Sarasqueta