21/06/2019
NUEVO AYMARA...INVENTO o MITO
A la llegada de los españoles, las únicas sociedades urbanas que existían en América eran la Azteca y la Inca; la cultura maya había desaparecido en el siglo XI a.n.e.
Los pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían diversas formas de organización económica, social y política. Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros sólo practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores. Los aztecas y Mayas, en la región mesoamericana, y los Incas, en la Región Andina, desarrollaron sociedades urbanas. En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población.
Se habían desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente jerarquizada.
Entre los aztecas y los incas, como entre los mayas, los guerreros y los sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno. La mayoría de la población, compuesta por campesinos y trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y trabajo. Estas sociedades estaban organizadas y gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era considerado como un Dios. Por esto, las primeras ciudades se organizaron alrededor del centro ceremonial o templo. Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y también económicas, dado que almacenaban y distribuían los productos tributados por los campesinos.
Lo primero que debe definirse es cuál es la antigüedad de esta etnia porque, como bien lo expresa Thérèse Bouysse Cassagne en su Libro “La Identidad Aymara: Aproximación Histórica (Siglo XV, Siglo XVI)” (Hisbol, La Paz, 1987), algunas organizaciones aymaras “no cesan de repetir e inventar nuevos mitos”, identificándose con los tiwanakotas que los precedieron en el altiplano y aún los incas que los conquistaron ulteriormente.
Figuran en los medios de publicación afirmaciones fuera de contexto que sugieren que la aymara es una de las etnias más antiguas del mundo, con 5.000 a 10.000 años de existencia. A menos que se quiera homologar a la mal llamada etnia aymara (designación producto de una confusión de los españoles que eliminó para siempre la correcta identificación de esta etnia como Jaqi Aru, pues el vocablo aymara identifica a mitimaes quechuas) con el Hombre Andino en general, lo que sería un craso error, debemos establecer lo siguiente:
Hace 10.000 años en el Mundo Andino sólo existían cazadores-recolectores con una difusa identificación étnica. Sólo pensemos que nuestros Wankaranis, Chiripas y Tiwanacotas aparecen no antes de hace unos 4.000 años o menos y nadie se atrevería a designarlos como Aymaras.
Hace 5.000 años recién aparecían los primeros Estados de América del Sur, casi simultáneamente con los de Mesopotamia y Egipto.
Los mayas
Preclásico temprano 2000 a.n.e. 1000 a.n.e.
Los aztecas, luego de haber recorrido diversos lugares, se establecieron definitivamente, a principios del siglo XIV d.n.e., en el valle de México. Allí fundaron su ciudad capital llamada Tenochtitlán.
Las culturas en nuestro territorio lo que hoy es Bolivia tuvo su esplendor en el altiplano tres culturas: Wankarani: 1200 a.n.e.
Chiripa: 700 a.n.e.
Tiwanaku los incorpora tras un cambio político y dominio guerrero a estas culturas hacia 1210 a.n.e.
Según determinaciones radiocarbonicas Tiwanaku cronológicamente tiene sus periodos de la siguiente manera:
Periodo Aldeano Épocas I y II 1500 a.n.e. 45 d.n.e.
Periodo Urbano Clásico Épocas III y IV 45 d.n.e.
Estado Imperial 1172 a 133 d.n.e.
Con una duración de 4 centurias y media, en esa época surge una crisis política y ambiental que a la postre deriva en la decadencia del imperio en múltiples SEÑORIOS REGIONALES.
Después de esta decadencia de Tiwanaku surgieron estas sociedades aymaras, políticamente organizadas, siendo los más importantes los reinos Lupaqa, y Kolla. Los Incas sin ninguna distinción denominaron por Kollas a todos los aymaristas y también todo este territorio junto con las tierras mas australes pasó a ser el Kullasuyo. Pedro Cieza de León (cronista) en 1549 acentúa estas denominaciones denotando por meseta del Collao a la meseta del Titicaca y, también, denotando por Collas a todos los aymaristas
Ante este colapso de Tiwanaku y la hegemonía incaica transcurridos estos 4 siglos durante los aymaras forman diversos reinos altiplánicos, a menudo en eterno conflicto (lupacas versus collas, por ejemplo) y conformados por diferentes proporciones de etnia aymara y pukina según se desprende de los documentos derivados de la magna gestión del Virrey Toledo iniciada en 1570.
De aymaras ellos no tenían nada más que la ocupación del mismo continente, pero separados por miles de años de evolución cultural andina.
Los aymaras recién adquieren un contexto histórico notorio hace menos de 1.000 años, tras el colapso del Tiwanaku.
La Iglesia de los Conquistadores pretendía, prohibia y minimizaba las expresiones místicas andinas.
Resucita entonces como Machaq Marka durante la última década del siglo XX en las ruinas del Tiwanaku, específicamente en el recinto Kalassaya, por cuyos cuatro extremos aparece el sol en cada solsticio o equinoccio. Pero, ¡las ruinas de Tiwanaku son de la etnia pukina, anterior a los aymaras! No puede entonces hablarse de Año Nuevo aymara, sino de EFEMERIDE ANDINA.
Este simbolismo era compartido por los viejos incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Cápac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!” Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro tinte turístico. Los habitantes de la zona se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito Inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del Tahuantinsuyo.
Más que una genuina expresión de la ancestral mística aymara, el Machaq Mara nace como un elemento de atracción turística y pronto, su éxito mediático, su contexto cósmico, la comodidad con la cual se integra a la filosofía de los opuestos complementarios.
Lo homologaron a un “Año Nuevo” en el contexto gregoriano
Después llegaron los “civilizados” imponiendo cuatro estaciones con festividades basadas en ciclos climáticos opuestos a los nuestros pues correspondían al hemisferio norte, y así los andinos adoptaron una actividad litúrgica estacional discordante con sus propias festividades
Cuatro etnias (pukinas, aymaras, quechuas y occidentales) involucradas en tres esquemas calendarios, de dos, tres y cuatro estaciones, hacen de las festividades litúrgicas andinas un enredo que cuesta descifrar y entender.
Año Aymara 5515 (2007 en el calendario gregoriano). Para entusiasmar a las masas, nada más eficiente que precisar con tanta exactitud la supuestamente espectacular longevidad de la etnia aymara precisamente en un evento mediático y emblemático. Ni el tiempo transcurrido ni el evento son genuinos, como ya vimos arriba mencionado en las diferentes culturas.
¿De dónde sale esta cifra? Se dice que la evolución de los aymaras está marcada por cinco eras o “soles” sucesivos, cada uno de ellos
de 1.000 años y subdivididos en dos períodos de 500 años que invierte la polaridad del mundo.
Para el mundo aymara, el año 5.515 se explica en el desembarco de los españoles en América, en 1492.
El 21 de junio de 2007 comienza el año 515 de la quinta era (una era es igual a 1.000 años). El calendario aymara tiene 13 meses y un día durante 3 años. El cuarto año tiene trece meses y dos días, que están exactamente calculados en los 49 coloridos cuadros que componen la, cada vez más popular, whiphala o bandera indígena que según las excavaciones y hallazgos en tiwanaku a pesar del saqueo los textiles son de lana de camélidos, no existiendo el color.
El 21 de junio de 2007 comienza el año 515 de la quinta era (una era es igual a 1.000 años). El calendario aymara tiene 13 meses y un día durante 3 años. El cuarto año tiene trece meses y dos días, que están exactamente calculados en los 49 coloridos cuadros que componen la, cada vez más popular, whiphala o bandera indígena que según las excavaciones y hallazgos en tiwanaku a pesar del saqueo los textiles son de lana de camélidos, no existiendo el color.
Emergiendo en el ámbito aymara mitos irracionales que sólo llevan al enfrentamiento y entre los occidentales a actitudes peyorativas.
Es difícil vencer a lo auténtico: conservémoslo sin sacrificar los principios. Para eso es necesario conocer el pasado en vez de inventar mitos…