20/08/2026
Esos veinte minutos se repiten tanto que parecen solamente un traslado. Sin embargo, ahí puedes escuchar nombres de amigos, problemas con profesores, preocupaciones, ilusiones, conflictos o pequeñas historias que te muestran quién está siendo tu hijo cuando tú no estás delante.
HERRAMIENTA PRÁCTICA: No conviertas cada trayecto en un interrogatorio.
En lugar de llenar el camino de preguntas, abre pequeñas puertas: “¿Qué tienes hoy?”, “¿con quién te toca?”, “¿qué es lo mejor o lo peor de los miércoles?” Y cuando aparezca algo interesante, escucha antes de aconsejar.
No necesitas tener una conversación profunda todos los días. Necesitas crear suficientes momentos cotidianos para que, cuando tenga algo que contar, encuentre un lugar donde hacerlo.
Porque llevarlo al colegio puede parecer simplemente parte de la rutina.
Pero mientras lo llevas hacia su mundo, también puedes conocer un poco más el mundo al que está entrando.