29/06/2026
En Japón, cada año se procesan alrededor de 80.000 adopciones. Pero hay algo que las hace completamente distintas a las del resto del mundo: el 98% de esas personas adoptadas son hombres adultos, de entre 20 y 30 años, perfectamente sanos y capaces. No se trata de niños sin hogar. Se trata de un negocio.
La práctica se llama mukoyoshi y tiene siglos de historia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, el Código Civil japonés establecía que la riqueza familiar sólo podía transmitirse por línea masculina, preferentemente al hijo mayor. Esto generaba un problema enorme para las familias que solo tenían hijas: sin un hombre que heredara el apellido y la empresa, todo lo construido durante generaciones podía desaparecer. La solución fue adoptar legalmente a un hombre joven, capaz y bien educado, que se casara con la hija de la familia, abandonara su propio apellido y tomara el de sus nuevos padres.
Aunque hoy la ley ya no obliga a transmitir la herencia por línea masculina, la tradición sigue vigente. Empresas japonesas tan conocidas como Suzuki la han utilizado: Osamu Suzuki, que dirigió la compañía durante décadas, fue el cuarto hijo adoptado en liderar el negocio familiar.
Lo más sorprendente es que este sistema funciona muy bien en términos empresariales. Un estudio publicado en 2013 en el Journal of Financial Economics por investigadores de la Universidad de Alberta y la Universidad Nacional de Singapur analizó 40 años de empresas japonesas que cotizaban en bolsa y encontró que las firmas dirigidas por hijos adoptados superaban en rendimiento a las manejadas por hijos biológicos, e incluso igualaban a las conducidas por los propios fundadores. La lógica es simple: se elige al más capaz, no al que nació en la familia.
Hoy existe toda una industria de agencias matrimoniales especializadas en conectar a familias empresarias con hombres dispuestos a convertirse en mukoyoshi. Chieko Date, fundadora de uno de estos sitios de citas, explicó que la demanda crece porque la tasa de natalidad en Japón sigue cayendo y cada vez más familias solo tienen hijas. Los candidatos, por su parte, ven en esto una oportunidad de ascenso que el mercado laboral tradicional no siempre les ofrece.
EN LA IMAGEN SE ENCUENTRA OSAMU SUZUKI