23/10/2019
Chile despierta. Por fin.
Dos de nuestros socios son extranjeros. Padre e hija. Llevan 15 años viendo como Chile intenta sacudirse la pesadilla que ha vivido prácticamente desde sus inicios, siglos atrás. Llevan 15 años intentando, a su manera, de aportar a este despertar. Y llevan 15 años frustrándose, viendo como los de arriba aplastan, ciegamente, todos los de abajo – incluso los del medio.
Y la lamentable verdad es que, sí, somos una empresa que vende proyectos e ideas que, en lo cotidiano para el chileno promedio, parecen inalcanzables, y hasta frívolos. Desde el punto de vista expuesto en los últimos días por el pueblo, se entiende.
Este mismo año se ha movido mucho en el país, y en el mundo, alrededor del tema de Economía Circular. Qué tiene que ver eso con los hechos de los días pasados? Bueno, bastante.
El sistema económico-político en el cual se desarrolla Chile ha demostrado claramente que funciona para un puñado de gente, que pueden hacer uso de los números de crecimiento (que solamente les sirven a ellos) para desviar la mirada de la pobreza existente, y jactarse de tener el país con mayor poder económico de América Latina. Y esa desviación funciona porque, de hecho, los números demuestran el crecimiento. Lo que no se ha divulgado tanto es que son pocos los que benefician.
Hace no mucho tiempo atrás, en Mayo de este año, a El Hombre Verde le censuraron una charla. Habíamos sido invitados para dar testimonio de nuestro sistema de construcción dentro del marco de la Economía Circular en un instituto de educación superior que no nombraremos. Después de reiterados intentos de explicar por qué eso no iría a funcionar, decidimos usar el marco de la economía existente en Chile para abrir el dialogo con los estudiantes mismos, y ojala la facultad también.
Hablamos en esta charla sobre distintos enmarcaciones de economía: economía circular, economía linear, economía en comunismo, socialismo, y por supuesto, neo-liberalismo – el sistema rigente en Chile.
El día anterior a nuestra presentación recibimos la llamada que mejor era cancelarla. Por qué? La respuesta terminó siendo que su institución se esfuerza por mantener una actitud políticamente correcta, sin condenar posibles opiniones de estudiantes y facultad. Confundidos, preguntamos por favor explicar quién estaba condenando opiniones políticas, si lo único que estábamos mostrando era que, desde el punto en donde se encuentra Chile en el momento (ambos económicamente y políticamente hablando), era mucho más importante entender las diferencias entre los sistemas, que dar un testimonio de un sistema constructiva que, en cualquier caso, no pertenece dentro de una verdadera economía circular.
El capitalismo (marco para el neo-liberalismo practicado en Chile) es un sistema lineal, que únicamente busca aumentar ganancias. El único costo que importa es el costo de fabricación. Mientras más barato mejor! De hecho, si las cosas se rompen fácilmente, la gente tendrá que comprar de nuevo. Más dinero. Más crecimiento. Excepto que… eso nos ha dejado con el mundo en llamas. Literalmente.
Una economía circular se basa en la igualdad y en la mantención de lo existente sin que eso perjudique en el ahora ni en el futuro. Eso significa que no puede existir el crecimiento desenfrenado. Eso significa que los “líderes” del país no podrían seguir como lo han hecho siempre.
Y por querer abrir esta conversación, informada, y entendiendo las bases de ambas sistemas, nos pidieron no venir. Le fue más importante a este instituto de educación mantener su status quo que hacer lo que deben: educar.
Chile está repleto de gente inteligente. Pero no está repleto de gente que puede acceder a vivienda, educación, salud, pensión… Más bien, Chile está repleto de gente inteligente que jamás sabrá hasta donde pueden llegar porque son oprimidos por un sistema injusto. “No puedes ser más inteligente que la cultura que te crio.” No porque no tendrás suficiente capacidad mental, sino porque la cultura te restringe.
Querido Chile, que con tanta rabia, tanto dolor, y tantas ganas te vienes sacudiendo, ÉSTE es el momento! Éste es el momento de tirar abajo no nuestras estructuras físicas sino las mentales; es hora de echar abajo las estructuras culturales y sistemáticas que han mantenido al pueblo afuera en el frío. Y también es hora de construir. Es también el momento para iniciar algo nuevo, para por fin hacer que el sistema refleja el Edén que es Chile; y para proteger lo que siempre ha sido: un país único en su riqueza. No en signos de peso o dólar, pero en su flora, su fauna, su geografía.
“Chile” significa el lugar donde el mundo termina. Entonces hagamos que sea el fin de un mundo que solamente crece por crecer. Y hagamos que sea el comienzo de un mundo equitativo, bello, y saludable para todos.