21/03/2014
En nuestra caminata habitual por el cerro San Cristóbal para hacer la planificación estratégica de la semana, nos encontramos con "Negro", un perro callejero, quien nos siguió durante todo el camino hasta llegar a la cima... Si algo nos llamó la atención fue ver cómo "Negro" se detuvo a mirar la ciudad por largo tiempo, todo se detuvo a su alrededor, como si nunca hubiese estado en ese lugar y nos dimos cuenta que le mostramos otra realidad, otra perspectiva, otro punto de vista. Ya no miraba la ciudad desde su ángulo habitual sino que desde otro muy distinto y nuevo...
Si extrapolamos esta situación a las personas, nos pasa lo mismo, cuando alguien colaborativamente nos muestra oportunidades que antes no veíamos. Entonces ¿cómo podemos desplegar nuestro máximo potencial, el de las personas con las que trabajamos y generar equipos de alto desempeño?
Creo y comparto con Xavier Marcet, "que en el futuro las organizaciones deberán preocuparse más por canalizar la energía de su talento que en coartarla. Las empresas crecen cuando saben ser plataformas para hacer crecer a las personas. No puede haber una progresión infinita en sueldo y responsabilidad, pero crecer, como personas y como profesionales, va más allá del sueldo y del título de nuestra tarjeta de visita. El crecimiento personal es una responsabilidad compartida en la que la principal parte la debe poner uno mismo, sin duda. Pero el crecimiento personal basado en el propio ejercicio de cultivar el talento debe encontrar una lógica empresarial que dé alas a la gente, que invite a pensar y a comprometerse.
Esto se puede lograr por ejemplo:
- Fomentando una lógica en la que gestionar no está separado de aprender y de convivir. La meritocracia se debería basar en permitir avanzar más rápido a los que concretan su talento en resultados y que, además, ayudan a crear climas de convivencia profesional positivos.
- Entendiendo que talento no es exhibir brillantez sino resultados entre expertos.
-Estableciendo cadenas de confianza y responsabilidad. A fuera se compite y se colabora, dentro también, pero con sentido y empatía.
- Acostumbrando a las personas a pensar solos y a razonar en equipo (razonar en grupo no es lo mismo que razonar en equipo).
- Haciendo de la complejidad algo natural que se resuelve naturalmente en equipo, con el esfuerzo y las energías de todos.
- Buscando trascendencia al trabajo, ensayando que además de los objetivos económicos que hacen sobrevivir y crecer a una empresa existan objetivos de carácter social."
Existen varias otras más que podemos conversar... y tú qué esperas para desplegar todo tu potencial!