06/01/2026
El practicante que dio la mejor entrevista, fue el peor que tuvimos.
Llegó con un CV impecable. Habló con seguridad. Dio todas las respuestas correctas. Tres semanas después, el trabajo venía con errores, los plazos no se cumplían y la actitud era otra.
Y al revés: algunos de los mejores practicantes que hemos visto llegaron nerviosos, con CV modestos, sin saber muy bien qué decir. Pero cuando les dieron tareas reales, respondieron.
Después de años recibiendo estudiantes en su práctica profesional, hay algunas cosas que se aprenden:
1️⃣ El CV y la entrevista no predicen todo. Lo que sí predice: cómo se comunican durante el proceso, si cumplen plazos simples, cómo responden cuando no saben algo.
2️⃣ Hay que asumir que no saben nada. No es desprecio. Es realismo. Nadie les enseñó a contestar un teléfono en contexto laboral, a escribir un correo formal, a pedir ayuda sin molestar. Eso se enseña, no se asume.
3️⃣ Las correcciones se hacen temprano, no al final. Si el trabajo tiene problemas, se dice en la semana uno. No en la semana doce. La retroalimentación tardía no sirve para nadie.
4️⃣ A veces no funciona. Y hay que decirlo. Tuvimos un practicante que llegaba tarde siempre. Otro que tenía actitud excelente pero entregaba todo con errores, una y otra vez. En ambos casos, la conversación fue incómoda pero necesaria.
⚠️ Y lo más importante: todos fuimos ese practicante nervioso alguna vez. Todos tuvimos un jefe que nos marcó el trabajo con correcciones. La diferencia estuvo en si esas correcciones venían con respeto o con desprecio.
Formar practicantes no es caridad. Es una inversión que requiere método, tiempo y honestidad. No todas las empresas están en condiciones de hacerlo bien. Y eso también está bien.