08/10/2024
LOS PUÑOS DE LA DIGNIDAD QUE LES COSTARON SUS VIDAS
(En octubre de 1968, sucedía esto sobre el podio en los Juegos Olímpicos)
Tommie Smith había destrozado los cronómetros en los Juegos Olímpicos de México 68: 19,83 fue la marca con la que ganó la medalla de oro en los 200 metros llanos. Por primera vez, un atleta bajaba la frontera de los 20 segundos en esa prueba. Y era un atleta negro. El podio estaba listo. Los velocistas se acercaron lentamente. Las medallas ya colgaban de sus cuellos cuando se escucharon los primeros compases del himno nacional de Estados Unidos. Entonces, ante la mirada atónita de la multitud, lo impensado: Smith levantó su puño derecho cubierto por un guante negro. John Carlos medalla de Bronce también atleta de Estados Unidos lo siguió con su puño izquierdo. Los dos bajaron la cabeza. Los dos escucharon descalzos, con la mirada perdida, las estrofas del himno con ese gesto que los haría inmortales.
Tommie Smith había preparado meticulosamente ese gesto desde antes de su partida al DF. Algunos meses atrás, habían asesinado a Marthin Luther King en Memphis. Dos días después, las balas fueron para Bobby Hutton, un joven de los Panteras Negras. “Con toda la fuerza de mis músculos y el dolor de mi corazón, me dije que era preciso hacer algo que suscitara la solidaridad del mundo entero”, admitió Smith.
Pero al bajar del podio, pagaron el precio de la afrenta contra su patria ra***ta. Fueron suspendidos del equipo americano, expulsados de inmediato de la Villa Olímpica. Al regresar a Estados Unidos, no hubo un día en que zafaran de escuchar una amenaza de muerte. Todos los contratos publicitarios se cancelaron. La mujer de Smith pidió el divorcio, harta de las presiones. Smith, medalla de oro y poseedor de 11 plusmarcas mundiales, un año después de correr como un jet en los Juegos Olímpicos, lavaba coches por 3 dólares la hora. Pero jamás se arrepintió de su gesto.
George Peter Norman australiano. Conocido por ganar la medalla de plata en los 200 metros en los Juegos Olímpicos de México en 1968.
Norman, mucho más que un mero espectador en el podio fue el tercero en discordia, Norman, será recordado siempre por aparecer en la foto. Pero no solo hizo de ‘espectador’ el australiano, sino que fue él mismo quien proporcionó los guantes a sus dos ‘colegas’. Algo que le costó caro. Carísimo. Norman logró el Récord Nacional en aquella carrera, una plusmarca que todavía hoy sigue vigente (20.06). Peter decidió apoyar a sus compañeros en el podio. Norman se puso en el pecho una pegatina a favor del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos (OPHR, en sus siglas en inglés). En aquellos momentos, en Australia, como en Estados Unidos, era un lugar profundamente ra***ta donde imperaba la llamada “Australia blanca”, una serie de leyes que buscaban privilegiar a la población blanca de origen europeo sobre el resto.
A Norman, como a Smith y Carlos, le echaron de la Villa Olímpica, abusaron de él en su país, le apartaron socialmente. El atleta nunca volvió a formar parte del equipo olímpico australiano y en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 no fue ni invitado a la ceremonia. Falleció en 2006 y su féretro fue cargado por Carlos y Smith, con los que mantuvo una gran amistad hasta el final de sus días.
Los homenajes tardaron 37 años en llegar. Hoy hay estatuas, documentales, palabras bonitas y aplausos para Smith. Pero el tipo sigue igual. Como esa vez que se decidió a correr más rápido que nadie para mostrarle al mundo la tragedia de su pueblo.
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