09/02/2023
Nos ha tocado en diversos países experiencias con empresas que deciden desarrollar o renovar su propuesta estratégica. Algunas se quedan con el efecto efervescente, con la emoción de decidir la renovación de su negocio, pero al poco tiempo, decaen en su proceso de transformación.
¿Qué sucede? Luego de analizar los entornos, y establecido cuál es el sentido del negocio, se puede escribir la misión, que enuncia, para qué va a ser bueno el negocio, o cuál es la función del negocio.
La siguiente pregunta es para dónde va el negocio, en términos del tiempo, del área geográfica y de lo que se estima que llegará a ser el negocio o el proyecto, representando la visión.
Los valores nos definen los marcos de referencia donde ha de operar la empresa o el proyecto. Por ejemplo, son éticos, honestos, responsables, entre otros elementos.
Producto de la detección de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas se trabaja con la determinación de las estrategias. Esto representa el marco de acción estratégica que ha de realizarse para que se cumpla la misión, y la visión del negocio.
Hasta acá, todo suele caminar. Pero comienza luego el gran problema. ¿Qué hacemos con eso?
Y es justamente ahí donde nos hemos topado con los grandes tropiezos.
Suelen ser diversos motivos por los cuales los empresarios que formulan su estrategia no avanzan en su implantación. Hace falta madurez y perseverancia.
Si todo el desarrollo de definición de los planes estratégicos es alcanzable en el tiempo, y es realista, será necesario establecer un mecanismo de seguimiento que los impulse
con mucha perseverancia. Y si hay algo que modificar, se corrige y se retoma el camino de avance.
Cualquier consulta puede solicitarse libremente con nosotros por [email protected], [email protected] o por teléfono o WhatsApp +56 9 7167 3595.
**a