19/01/2024
La integración continua (CI) es una práctica de desarrollo de software en la que los desarrolladores integran su código en un repositorio compartido con frecuencia, generalmente varias veces al día. Cada integración se verifica mediante una compilación automatizada, que incluye pruebas, para detectar errores lo antes posible.
El objetivo de la integración continua es detectar los errores de integración de forma temprana y frecuente, antes de que se vuelvan más difíciles y costosos de solucionar. También ayuda a garantizar que el código esté siempre en un estado liberable, al detectar y solucionar problemas tan pronto como se introducen.
La CI generalmente implica la configuración de un sistema de compilación automatizado, como Jenkins o Travis CI, que extrae el código del repositorio, lo compila, ejecuta pruebas y genera un artefacto, como un ejecutable o un paquete. Este proceso se puede activar de forma manual o automática, por ejemplo, cuando se envía código nuevo al repositorio o en un momento programado.
La CI se utiliza a menudo en combinación con otras prácticas, como el desarrollo basado en pruebas (TDD) y la programación en pares, para garantizar que el código se pruebe exhaustivamente y que los problemas de integración se detecten tempranamente.
La CI es una práctica importante en el desarrollo ágil, ayuda a garantizar que el código esté siempre en estado liberable, permite al equipo detectar y solucionar problemas tan pronto como se introducen y ayuda a mejorar la calidad del código.