12/06/2026
El balneario de Maitencillo ha experimentado un crecimiento demográfico e inmobiliario que desborda su actual marco institucional, lo que ha avivado la discusión sobre su posible independencia como comuna autónoma, separada de Puchuncaví. La consolidación de nuevos loteos como Guanay, de 240 hectáreas, sumada a la proyección del megaproyecto Maratué, que contempla emplazar 14.000 nuevas viviendas en más de 1.000 hectáreas, evidencian un volumen de inversión y una futura carga territorial que el actual municipio no está preparado para absorber.
Pero la autonomía administrativa no resuelve por sí sola el cómo habitamos el litoral, y Maitencillo en este caso es un gran ejemplo y pretexto para hablar de borde costero. Ese espacio tan común como ausente en la mayoría de nuestros pueblos y ciudades de mar, salpicados a lo largo de los más de 5000 km de accidentado litoral. Pueblos costeros con emplazamientos geográficos afines y a los que aquejan más o menos los mismos males; ausencia de costanera peatonal, saturación de automóviles, camino pavimentado en primera línea, comercio informal, carencia de servicios básicos, alta población flotante y estival, construcción desregulada y una serie de “externalidades” que hacen poco más que arruinar la maravillas del paisaje litoral.
Link en bio al artículo completo 🤙🏻