02/12/2025
Así como si nada, un día teníamos 15, 20 y 15 años… y mírennos ahora: con más años, más historias, más canas y más mañas. Pero hay algo que no ha cambiado ni va a cambiar jamás: la calidad de seres humanos que somos y el lazo que nos une.
Hoy y mañana celebran la vida dos de las personas más importantes para mí: mis hermanos.
Hoy, el mayor, Carlos Andrés.
Mañana, el del medio, Cristian Alejandro.
Ambos han vivido con matices, caídas, golpes y triunfos. Le han ganado a la vida más de una vez: le ganaron a la muerte, le ganaron al cuchillo de la traición y de la mentira, y aun así siempre salieron adelante con honor, con dignidad y con el corazón firme. Por eso, para mí, ser su hermano es un orgullo que me acompaña todos los días.
Y si algo nos sostiene, algo que nos une desde lo más profundo, es el regalo divino de tener como madre a una mujer que jamás se ha cansado de orar por nosotros, que se quedó cuando otros se fueron y que ha sido pilar, refugio y fuerza.
Feliz cumpleaños, hermanos.
Quizás no he sido el mejor hermano del mundo, pero quiero que sepan que los amo con todo lo que soy.
Disfruten hoy y mañana… que la vida, después de todo, nos sigue dando la oportunidad de celebrarla juntos.