23/08/2021
El medio abrazo entre Clinton y Obama constituye un ejemplo inconfundible de rapport, una de las herramientas más potentes en la interacción social.
La escena evidencia una vez más la enorme influencia del comportamiento no verbal en la comunicación política, una realidad que algunos de nuestros líderes siguen empeñados en ignorar.
Se trata solo de medio abrazo, pero tiene un poder de seducción mucho mayor, porque nos permite apreciar las expresiones faciales en simultáneo:
Ambos rostros se mimetizan por completo, como el resto de sus cuerpos, prueba de la profunda sintonía, congruencia y sincronía emocional que los dos experimentan en ese instante.
Cuando dos personas conectan de verdad tienden a imitarse de forma inconsciente, algo que ocurre en este caso de manera tan llamativa como emotiva.
Básicamente, Hillary y Barak sienten lo mismo en ese momento, y lo expresan espontáneamente de igual manera.
Sus caras parecen clonadas:
Los ojos cerrados de la misma forma y en el mismo instante (1).
Las líneas de los párpados sin tensión, las comisuras de los labios sutilmente elevadas (2).
La musculatura facial relajada, y sus rostros en contacto, piel con piel, en una escena que transmite ante todo cercanía, placidez y serenidad.
Lo mismo ocurre con la posición de sus brazos rodeando las espaldas (3).
Sus manos sujetándose de igual manera, con la movilización de las mismas articulaciones metacarpianas (4).
Los espectadores acaban experimentando exactamente lo mismo que sienten ellos.
Y ellos, lo mismo que el público. Es el feedback a pleno rendimiento, la retroalimentación a gran escala.
Es la magia y el fundamento neurológico de la empatía.
La demostración de que un líder persuasivo no puede comunicar solo argumentando razones, sino contagiando emociones.
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