17/10/2025
Si energéticamente hay un lugar para cada momento y espacio, aquí sentado sobre esta mecedora en esta montaña, en casa de mi amigo me siento en paz y tranquilo, feliz de estar aquí, de poder abandonar los pensamientos lógicos e inocuos y entregarme a un ejercicio de contemplación infinito y sin objetivo ninguno, solo el de ver cómo se pierde la mirada en la distancia entre la curva trazada por las cúpulas de los árboles y la profundidad del cielo entre nubes trasgrede el silencio que solo interrumpe el aleteo de las aves y su graznido.
Sentado aquí observo la vida, la qué pasó, la que viví , la que viene, la que es, la que nunca fue y ya no será, o aquella que interpreta mejor ese sentimiento Nerudiano de confieso que he vivido; sobre esta forma y cómoda silla la piel experimenta la suavidad de la brisa, y cerrando o abriendo los ojos el sentimiento es de plenitud y agradecimiento. Tranquilidad y nostalgia por esa existencia que ha transcurrido entre risas y llantos, con aciertos y desaciertos, con simpleza y complejidad la memoria dibuja recuerdos y cada instante vivido se recrea en mayor o menor intensidad de acuerdo a esa relevancia sentimental y emocional que conllevan al recuerdo de los momentos vividos.
Llegar aquí después de una larga ruta, como el montañero que camina los parajes con diferentes prisas y ganas, caminando sin mirar atrás, pretendiendo llegar a donde se quiere llegar, pero nunca parando a entender a donde va y porque continúa con esa ansiedad por seguir sus pasos , lidera él la ruta o simplemente sigue el sendero de la huella caminada por sus antecesores.
Es esta vida y su sentido la que nos trae y nos sienta aquí, la que toma nuestros huesos gastados y los deposita buscando reposo en este instante de reflexión para mirar pasar la vida en instantes y saber que el término de la existencia ocurrirá, pero que la felicidad y satisfacción de vivir sin reserva y con pasión de los que nos dicta el corazón, nos brinda la experiencia única de sabernos plenos y dichosos por ese camino recorrido, son tantas las ocasiones de desasosiego y momentos insípidos o adversos que nos inclinaron a arrodillarnos y dejarnos doblegar por su inexorable realidad haciendonos aceptar tristezas y llantos , quiebres que dejen cicatriz y huella, con enfermedades y muertes de nuestros amados, con desaires o desengaños de nuestros amores, con ilusiones y sueños que nunca lograron ser realidad, peor en la naturaleza humana esa inercia de la voluntad nos hizo entender y aceptar para adaptarnos en nuevas circunstancias y aprender en cada instante vivido que la vida es bella siempre, aunque sus sabores y colores parezcan insípidos y cromáticamente inadecuados de noches negras sin luna, ni sol, sin estrellas, ni esperanza, la misma vida en su transcurrir nos enseña que la peor pesadilla pasa y nos abandona y que siempre un nuevo sueño recuperador nos brindara La Paz y energía para abordar el nuevo día, y disfrutar lo más Preciado, nuestros amores y nuestros amigos.
Esos con los que se vuelven a lograr izar las velas para que los vientos de la esperanza soplen y nos hagan navegar hacia el futuro cada vez más viejos pero más sabios.
Aquí sentado sigo experimentando de la vida y agradezco cada instante, cada error, cada infortunio, no por ellos, sino por con quien los viví; retrotrayendo las risas y la felicidad de todos esos momentos que construyeron nuestra corta pasada por aquí
Los quiero muchos a todos,