31/05/2021
Un hombre pobre le preguntó al Buda: "¿Por qué soy tan pobre?" Buda le dijo: "No aprendes a dar".
Así que el hombre pobre dijo "¿y si no tengo nada que dar?" A lo que Buda le respondió: "Tienes algunas pocas cosas: tu rostro, que puede dar una sonrisa; una boca, con la que puedes elogiar o consolar a otros; un corazón, que puede abrirse a los demás; ojos, con los que puedes mirar a otros con bondad; un cuerpo, que puede ser utilizado para ayudar a los demás".
Así que, realmente, no somos pobres del todo. La pobreza de espíritu es la verdadera pobreza.