05/05/2020
Al sistema no le sirven humanos criados en amor y respeto, le sirven humanos con carencias, pues son los que más consumen. Al sistema no le sirve la lactancia materna gratuita, le sirve la leche industrial, artificial, la ‘fórmula’ que se compra y vende. No le sirve que conozcamos que la lactancia materna, incluso prolongada, es el gran inmunizador, le sirven niños enfermos y padres comprando antibióticos.
Al sistema no le sirve la presencia materna para el hijo, le sirve una madre (y padre) que en seguida vuelva sin chistar al circuito de producción laboral.
Al sistema no le sirven niños creciendo con creatividad e imaginación, le sirven niños creciendo alienados con pantallas que les dicen cómo debe ser el mundo.
Al sistema no le sirven niños felices, le sirven niños que pidan que compremos más y más cosas.
Al sistema no le servimos libres.
Por eso nuestra llegada al mundo y crianza son intervenidas, supervisadas, manoseadas, desconectadas, desafectadas, ignoradas, subvaluadas.
Sostengamos a las madres. Maternar es una función social fundamental, y criar en consciencia, una de las más potentes formas de cambiar el mundo.
Del muro de Leo Domundo
Lore Corti- Doula y puericultora
Upa, teta y amor