16/10/2020
Lo primero es tener claro que estás comprando
Cuando compras un terreno de menos de 5.000mts2 estás adquiriendo derechos, no propiedad. Es como si compraras parte de una torta que no se puede dividir: Tienes derecho sobre esa torta, pero como no se puede dividir no tienes una porción específica que te pertenezca de esa torta y pasas a formar parte de una comunidad que toma todas las decisiones. No puedes construir -legalmente- una casa en este tipo de terrenos (porque el plano y la subdivisión de un "loteo brujo" no es legal y no eres dueño/a de una porción específica de la torta) y asumes el riesgo de perder todo lo que hayas invertido en construir sobre el "terreno que compraste". Por eso los "loteos brujos" se prestan muchas veces para Estafas (la división y los planos son definidas al antojo por quienes venden y no hay garantía de que lo que te ofrecen sea lo que estás comprando) o engaños (cómo la promesa de que podrás más adelante regularizar, urbanizar o realizar las mejoras asociadas).
Por otro lado, cuando compras un terreno loteado y regularizado conforme a la ley (superficie mínima 5.000mts2), estás adquiriendo una propiedad. Una parte legalmente establecida del terreno original subdividido; pasas a ser propietario/a legal de una "pequeña torta", que pasa a ser solo tuya. En este terreno sí podrás edificar, urbanizar y realizar las mejoras que estimes convenientes.
Antes de comprar asesórate con expertos/as, no te quedes con lo que te diga el vendedor. Es la única forma de que sepas lo que realmente estás comprando y decidas informadamente si te conviene o no.