10/01/2019
Principales conflictos de los emprendedores
Un emprendedor, un dueño de negocio pequeño o de uno mediano, antes de capacitarse y ocupar todo su tiempo y energía en planificar las estrategias a implementar en su proyecto, se convierte en un emprendedor, es decir, “las hace todas”, compra, vende, repone, trata con los proveedores, contrata, despide y dirige toda su energía positiva en darle vida y sustento a su emprendimiento que con seguridad lo llevarán a concretar su deseo de convertirse en un empresario exitoso.
Además del ánimo emprendedor, los dueños de negocio, necesitan otros elementos para que su proyecto evolucione desde la etapa inicial a la etapa madura.
Reflexionemos: ¿Por qué hay tantos negocios nuevos que al final de un año no los volvemos a ver?
El 99% de las empresas en Chile, son pequeñas y medianas empresas y representan el 19% de la economía nacional. El 15% muere en el primer año y el 90% no logra sobrevivir 10 años
¿Cuál es la causa principal del fracaso de las empresas?
Según las encuestas, las causas más comunes, además de los problemas de acceso al financiamiento son: Problemas para vender, para producir y operar, para controlar, con la planificación, en la gestión, entre tanto otros “problemas”
El 97% de las pequeñas y medianas empresas tienen problemas en la gestión, que están fuertemente condicionados por los conocimientos de su dueño.
Por lo tanto cabe preguntarse: ¿Dónde enseñan a los dueños de negocios a ser eficiente en la gestión de sus negocios?
Muchas veces se debe a que las asesorías no siempre son bien vista por ellos, y “pagan poco” lo que les limita en la exigencia de dicha asesoría y además cabe la posibilidad que ya hayan sido engañados, o tengan una mala experiencia anterior sea con abogados, contadores, administradores u otros profesionales del área, además que ven en todos a un competidor o una amenaza, lo que agregado a eso, en muchos casos tampoco ven resultados de esas asesorías, pero si ellos fueran bien asesorados y pagaran lo que corresponde tendrían la facultad de exigir resultados e informes que avalaran ese desembolso de dinero que por lo demás siempre es escaso en un emprendedor, también al tener buenos asesores, no solo “hacedores” de tareas, podrían dedicar tiempo a capacitarse y participar de cursos u otras actividades que le darían mayor fortaleza a su idea o proyecto.
Para que ese emprendimiento, o negocio, pequeño o mediano, sobrepase la barrera de las encuestas y pueda permanecer en el tiempo, se debe tener una buena asesoría, profesional, bien pagada y con exigencias claves en un contrato de prestación de servicios, de preferencia legalizado ante notario de tal forma que ante el incumplimiento de una de las partes se puedan ejercer las acciones legales pertinentes.