27/05/2026
Cuando decidimos viajar a China en plan de negocios, quisimos traer con nosotros a una persona conocedora de tecnología dentro de la empresa, aunque algunos asesores nos habían dicho que no era necesario.
El elegido fue el ingeniero Luis Alfonso, un profesional con amplio recorrido en el sector de la seguridad privada y experiencia en algunas de las compañías más reconocidas del gremio. Sin embargo, en ninguna de ellas había tenido una oportunidad como esta.
Creo firmemente en invertir en el salario emocional de los colaboradores. Estoy seguro de que la vida de Luis quedará escrita en dos capítulos: antes y después de este viaje a China. Será una experiencia que compartirá durante muchos años con su esposa, hijos, familiares y amigos, y en esas historias siempre estarán presentes los nombres de Jheisson, Patricia y Seguridad Explorer.
Ver su rostro de orgullo, las fotografías, las videollamadas con su familia y la emoción de descubrir un país tan diferente, hacen que todo haya valido la pena. Esa satisfacción paga cualquier esfuerzo realizado.
Quizás mañana tome nuevos rumbos profesionales, porque nadie es dueño del destino de las personas, pero la enseñanza que queremos dejar en nuestro equipo permanecerá. Cada muestra de agradecimiento fortalece los buenos sentimientos hacia la empresa, y cada bendición recibida se convierte en motivación para seguir creciendo.
Seguimos construyendo empresa con un alto sentido de responsabilidad social, convencidos de que el éxito también se mide por las oportunidades que brindamos a quienes nos acompañan en el camino.
Ojalá elijamos gobernantes que crean en la empresa privada, que la apoyen y permitan que más empresarios continúen generando empleo, bienestar y experiencias transformadoras para sus equipos de trabajo.