29/08/2026
Cuando la plata del negocio y la de tu casa están en el mismo bolsillo, la pregunta "¿cuánto gano?" no tiene respuesta.
Don Ramiro está seguro de que le va bien. Y tiene una razón que a él le parece suficiente: siempre hay algo en el cajón.
El problema es que de ese mismo cajón salió el pedido del proveedor, el mercado de la casa, la mesada del muchacho y el domicilio del almuerzo. Todo del mismo lado. Y cuando Stella se sienta a cuadrar cuánto ganó el negocio, no hay forma de saberlo, porque no hay negocio y casa por separado: hay un cajón.
Esto lo veo con una frecuencia que ya no me sorprende. No es desorden ni descuido. Es que el negocio arrancó así, con un cajón, y nunca hubo un día en que alguien dijera "de aquí en adelante esto se separa".