06/03/2026
Estoy lejos de mi Gordo, de nuestra casa. Con ganas de escribirle a cada instante y contarle lo que estoy viviendo. Veo muchas cosas que le encantarían y que quiero comprarle. Mi corazón duele, me duele su dolor y su tristeza, pero me da paz el saber que está en paz.
El egoísmo se pone en primer lugar, quisiera que estuviera a mi lado, peleándonos por ver a quién quieren más los perros. El grito de cada mañana llamándome a desayunar, o más tarde a almorzar o a comer.
En la clínica, en UCI cada vez que llegaba me decía "qué alegría verte, qué me trajiste?" Y obviamente le llevaba gomitas, masmelos y chocolatinas escondidas en los bolsillos y cuando me iba me decía "se te quiere".
Fuimos cómplices de tantas cosas, empezando por la carrera que la hizo dos veces, una conmigo acompañándome a mis salidas de campo a hacer entrevistas porque podía perderme y además me daba pena hablar, así que él lo hacía por mi. Y luego ya hizo su carrera, así que era doblemente periodista.
Siempre sonriente, amoroso, apapachable. Me encantaba cogerlo a besos y aunque sé que le gustaba fingía no ser muy feliz con eso. Él era mi hermanito, mi primer hijo como le decía siempre, mi compañero, mi confidente y amigo. Con un humor muy negro y cáustico. Sólo los que lo querían lo aceptaban.
Igual había muchas cosas que le molestaban, cómo que alguien en otro carro lo cerrara.
Era un hombre de si o no, odiaba las medias tintas. Rencoroso cuando su corazón se sentía maltratado.
Pero leal, muy generoso, nunca tenía plata porque siempre estaba gastando en otros, amaba la cocina y se esmeraba en cada plato que hacía acompañado de buena música.
Siempre estaba al día con la realidad del país y del mundo, se despertaba con las noticias y se tomaba el tiempo para contarme lo que estaba pasando. Lector incansable, siempre aprendiendo algo nuevo. Hablaba 3 idiomas y estaba estudiando italiano.
Excelente hijo, hermano y tío, se desvivía por sus sobrinos, siempre con una palabra certera y un buen consejo para todos. Él era sólo corazón y se le rompió de tanto amar.
Me parece verlo ahora junto a mi papá poniéndose al día sobre la familia y puedo sentir las carcajadas de los dos y diciendo Paula