25/12/2023
Soy Ana Milena, una mujer de 44 años que hoy se siente más plena que nunca. A lo largo de mi vida, he sido bendecida con trabajo, reconocimiento y amor de amigos, familia y parejas.
Sin embargo, me encontraba perdida en mi profesión. A menudo, buscamos agradar para encajar en la sociedad, ganarnos la aceptación familiar o la de nuestra pareja. Hasta ahora, he comparado esta tendencia con ser como "JOKER", sumándonos a cualquier situación.
Hoy afirmo que la verdadera fuente de felicidad, plenitud y edificación es Dios. Agradezco a alguien que me guió hacia amar a Dios primero.
Enamorarse de Dios va más allá de una vida religiosa o de rituales diarios. Es deleitarse en Su palabra, la naturaleza, los alimentos, las amistades, los momentos cotidianos y hasta en los desafíos. Amar a Dios implica aceptación, vulnerabilidad y reconocimiento de mis errores. Es elevar lo bueno en mí para edificar a otros.
Por primera vez en muchos años, me siento libre, amada, querida, respetada y admirada. Experimento la confianza de contribuir al mundo y sé que mi vida ahora solo le pertenece a Dios.
Él ha quitado de mi vida lo que no sumaba, incluso aquello que consideraba perfecto a los ojos humanos. Comprendo que las emociones son momentáneas, pero la presencia de Dios es eterna.
HOY amo a esta Ana Milena, la cual cada día trabajo más, que cada día le doy lo mejor, que cada día le doy su lugar. No puedes dar lo que no sientes por ti mismo. ♥️