12/05/2026
HOY NO SOLO ESTAMOS CONTAMINANDO UNA CIÉNAGA…
ESTAMOS DESTRUYENDO NUESTRA PROPIA VIDA.
Cada bolsa de basura arrojada al agua, cada desecho abandonado en una orilla, cada residuo lanzado irresponsablemente a nuestras ciénagas y al río Magdalena, se convierte en una amenaza para nuestra salud, nuestros hijos y nuestro futuro.
Estamos acabando con los peces, con las aves, con las iguanas, con las babillas y con toda la riqueza natural que por años nos dio vida y sustento.
El pato pisingo ya desaparece poco a poco de nuestros ecosistemas. Las aguas se contaminan. El aire se vuelve más pesado. El calor aumenta. Las enfermedades respiratorias, de la piel y de la vista se multiplican.
Y mientras muchos creen que la basura “desaparece”, la realidad es otra:
Los lixiviados —los líquidos tóxicos que emanan de los residuos— contaminan el suelo y el agua que nos rodea.
Las ciénagas convertidas en basureros atraen ratas, serpientes, insectos y animales rastreros que terminan entrando a nuestras casas y poniendo en riesgo a nuestras familias.
La naturaleza nos está enviando señales claras.
Las olas de calor, los incendios, la contaminación y el deterioro ambiental no son casualidad. Son consecuencia de nuestras acciones.
Aún estamos a tiempo de cambiar.
No podemos seguir viendo nuestras ciénagas morir en silencio.
Debemos educar, limpiar, reciclar, proteger y actuar con amor por nuestra tierra.
Porque cuidar el medio ambiente no es una opción…
ES UNA RESPONSABILIDAD DE TODOS.
🌎 Fundación RESURGEMAG
“Por la vida, por el río, por nuestra gente.”