18/08/2026
🏡 Tierra apisonada frente a hormigón: ¿puede construirse de forma más sostenible?
La tierra es uno de los materiales de construcción más antiguos y sigue despertando interés en la arquitectura sostenible. Una de sus aplicaciones es la tierra apisonada, una técnica que compacta sucesivas capas de suelo seleccionado dentro de un encofrado hasta formar muros sólidos y de gran espesor. 🌍
Su principal ventaja ambiental aparece cuando puede utilizarse tierra local adecuada, reduciendo el transporte y la cantidad de materiales industriales necesarios. Además, los muros pueden presentar una huella de carbono incorporada menor que determinadas soluciones convencionales, aunque esto depende de su composición y del uso de cemento u otros estabilizantes.
🌡️ Otra característica interesante es su elevada inercia térmica. Un muro grueso de tierra puede absorber calor durante las horas cálidas y liberarlo posteriormente cuando desciende la temperatura. Esto ayuda a suavizar las oscilaciones térmicas interiores, especialmente en climas con diferencias importantes entre el día y la noche.
Pero hay un matiz fundamental: inercia térmica no significa aislamiento térmico. La tierra apisonada almacena bien el calor, pero puede necesitar aislamiento adicional en climas fríos o muy calurosos para cumplir las exigencias energéticas actuales.
Tampoco sería correcto describir el hormigón como una simple «caja tóxica». Es un material con grandes prestaciones estructurales, durabilidad y numerosas aplicaciones. Su principal desafío ambiental está relacionado con las importantes emisiones asociadas a la fabricación del cemento.
🌱 La tierra apisonada tampoco sirve simplemente por disponer de suelo bajo una vivienda. Su composición debe estudiarse, la estructura debe calcularse y resulta esencial proteger los muros frente a la humedad y el agua.
La construcción sostenible no consiste en enfrentar materiales, sino en elegir el más adecuado utilizando la menor cantidad posible de recursos y energía.