17/08/2026
Hoy descubrí que me encanta el gris.
No es ausencia de color — es el espacio donde caben todas las posibilidades. El intermedio entre lo maravilloso y el caos, donde no hay que elegir todavía.
Bogotá me regala estos cielos casi todos los días, y hoy los miré distinto: no como algo que esperar a que pase, sino como una invitación a quedarme en la pausa. A no apurar la claridad ni temerle a la tormenta.
Hay una sabiduría ahí. Vivir en el gris — sin la urgencia de resolverlo todo en blanco o en negro — también es una forma de presencia.