29/05/2026
Ha partido una biblioteca viva de nuestro amado Bermejal
Con profundo lamento comunicar la partida de doña María Victoriana Noriega de Villera, una de esas mujeres que terminan convirtiéndose en parte de su memoria colectiva.
Victoriana más que simplemente una longeva matrona que alcanzó los 105 años de edad. Fue una sobreviviente de cinco generaciones, un puente entre el Bermejal de los fundadores y el Bermejal de hoy. En ella caminaban los recuerdos de una época que ya nadie más podía contar de primera mano.
Nacida el 25 de febrero de 1921, vio pasar guerras, inviernos, bonanzas, crisis, nacimientos y despedidas. Vio crecer hijos, nietos, bisnietos y tataranietos. Vio transformarse el territorio y observó cómo las nuevas generaciones tomaban la posta de la historia.
La familia Noriega forma parte de la sangre antigua de nuestro pueblo. Una de esas estirpes que ayudaron a construir comunidad desde el trabajo, la honradez, la palabra empeñada y el servicio a los demás. Resulta difícil encontrar en Bermejal, en Nechí y en buena parte de nuestro territorio una familia que no tenga algún vínculo de parentesco, amistad o afecto con los Noriega.
Por eso este luto no pertenece únicamente a una familia. También pertenece a una comunidad que despide una de sus últimas guardianas de la memoria.
Dicen los viejos que cuando muere un anciano no desaparece una persona: desaparece una biblioteca. Y hoy Bermejal despide una de las más grandes.
Vaya en paz, doña Victoriana.
Que los tambores y los porros fandangueros acompañen su viaje a la Memoria Eterna, allí donde descansan los hombres y mujeres buenos que ayudaron a fundar el alma de nuestros pueblos.
A toda la familia Noriega Villera, mi abrazo solidario y mis oraciones. A todo el familión.
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Edward Páez Hache
Nómada Cultural