12/08/2026
A veces la vida te recuerda lo frágil que es todo en un segundo. Mientras unos seguimos con lo nuestro, con nuestras reuniones, nuestras preocupaciones del día a día, a otros se les derrumbó el mundo.
El temblor en el occidente de Colombia ya deja más de 250 vidas perdidas, miles de heridos. Casas enteras que eran el hogar de alguien ya no están. Negocios construidos con años de esfuerzo se vinieron abajo en segundos. Vidas que se partieron en dos.
Y los que no fuimos tocados directamente tenemos una responsabilidad... tender una mano. No desde el deber, sino desde la conciencia de que lo que tenemos hoy, otros lo perdieron ayer.
No se trata de paralizarnos. La vida sigue. Pero hay una gran diferencia entre seguir adelante y hacer como si nada. Y desde el fondo de nuestro corazón, sabemos que la mejor decisión es no ser indiferentes.
No necesitas hacer algo grande. Pero sí reconocer que hay gente que lo perdió todo. Un mercado, una donación, usar tus redes para amplificar información, una llamada a ese amigo que no sabes cómo está.
Pequeños actos que, juntos, pueden ser más grandes de lo que imaginamos.
Porque en momentos así, no se trata de heroísmos. Se trata de humanidad.