30/08/2026
He visto últimamente mucha información sobre cómo debemos acompañar a otros en momentos difíciles.
Y sí, hay muchas cosas que podemos aprender sobre qué decir, qué hacer o cómo actuar.
Pero después de acompañar a personas y empresas en momentos complejos, he aprendido algo mucho más sencillo:
Acompañar no siempre requiere tener las palabras correctas. A veces requiere compasión...
Esa capacidad de mirar al otro y reconocer que está haciendo lo mejor que puede con lo que está viviendo. Y requiere amor por el otro🫂
No para solucionar su dolor, sino para permanecer cerca, respetar sus tiempos y hacerle sentir que no está solo.
Porque en momentos difíciles, no siempre necesitamos respuestas.
A veces solo necesitamos presencia. Y, quizás eso también sea una forma de reconstruirnos: acompañarnos con más humanidad.