20/03/2026
Desde 2012, cada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, que nació por iniciativa de Bután, país asiático que planteó que no es suficiente con evaluar a los países a partir de indicadores económicos, sino que se deberían incluir factores sociales y psicológicos. Bután mide la calidad de vida de sus habitantes mediante el índice de Felicidad Nacional Bruta (FNB).
La ONU estableció esta fecha como un recordatorio para impulsar el bienestar en las sociedades y darle importancia y prioridad a la felicidad. Sin duda un paso importante para trascender el enfoque economicista de las sociedades.
De hecho, en alguna época ya algo lejana (lamentablemente) nuestro país (Costa Rica) obtuvo el primer lugar en el índice de felicidad, y nos llamaron el país más feliz del mundo. Muchas cosas han cambiado desde entonces, y ojalá logremos recuperarlas.
Desde la perspectiva organizacional, podríamos decir que todo lo vinculado con clima laboral, cultura organizacional, salario emocional, salud y bienestar, desarrollo y otros beneficios, está orientado a que la gente esté feliz en su trabajo, un factor que ha demostrado ser fundamental para que las personas se desempeñen en su máximo potencial. Hoy es una buena fecha para preguntarnos cómo andan estos aspectos en nuestras empresas.
Desde la perspectiva personal, concibo la felicidad no como un estado permanente, sino como múltiples momentos o “pedacitos” de felicidad vinculados con distintas áreas de nuestra vida: el trabajo, la vida familiar, el tiempo de ocio, los hobbies, para mencionar sólo algunos. Hoy también es un buen momento para hacernos estas preguntas: ¿Qué me hace verdaderamente feliz? ¿Qué tan cerca estoy de esa felicidad? ¿Qué estoy haciendo para lograrla? ¿Qué no estoy haciendo y podría? ¿Y qué estoy haciendo para aportar a la felicidad de otras personas?
(Marlen Montero Solís)