16/02/2022
Costa Rica sufre de un desempleo estructural desde hace varios años ocasionado por la pérdida de competitividad en sectores agrícolas y ganaderos, donde han quedado fuera del mercado laboral decenas de miles de pequeños y medianos productores y trabajadores del sector.
Por lo general son personas con baja escolaridad y con escasa capacitación para asumir labores en otros sectores más dinámicos de la economía.
Por otra parte, el Estado costarricense ha invertido en adquirir cientos de miles de hectáreas que a lo largo y ancho del país se le han otorgado a otro tanto de parceleros y pequeños productores. Hoy en día más del 90% de esos son potreros subutilizados dedicados a la ganadería y alguna parte a agricultura de subsistencia.
La producción de biocombustibles por medio de palma africana, higuerilla u otros cultivos aceiteros aprovecharían dichos terrenos y generarían empleabilidad, y a diferencia de países como Indonesia donde derriban bosques y reservas, estos cultivos tendrían un efecto positivo en el medio ambiente porque ayudan a capturar carbono. Un ejemplo es el cultivo de palma que captura 62 ton/ha de CO2, el doble por ejemplo que la melina.