08/08/2026
PARA REFLEXIONAR
A pesar de que en mi mente creativa soy dado a imaginar escenarios que puedan convertirse en historias para contar, nunca en mi vida me imaginé algo semejante a lo que nuestro país está viviendo.
¡Miles de personas reunidas para defender un poder de la República! y que el atacante sea otro poder: el Poder ejecutivo, ¡no, eso es increíble! Y especialmente resulta inaudito, tratándose de Costa Rica, un país que siempre ha sido ejemplo para toda Latinoamérica por su solidez democrática.
Al reflexionar sobre esta singular situación podemos echar la mirada atrás y tratar de encontrar la raíz del conflicto y por ahí los detonantes de esta penosa situación.
Durante un año completo estuve haciendo una recopilación de los diferentes gobiernos desde 1944 y esa información, algunos recordarán, la estuve compartiendo por este medio.
En pocas palabras, Costa Rica sufrió una verdadera revolución, que como resultado de la misma, fortaleció su estructura como República Democrática. Partiendo de la reforma social, estableció las bases sólidas para que los Poderes de la República, incluyendo al Tribunal Supremo de Elecciones, funcionaran de la mejor manera (no perfectamente, porque eso no es posible).
De ahí vino toda la evolución que incluyó: educación, preparación tecnológica, desarrollo en armonía con la naturaleza y por sobre todo esa fuerte vocación democrática que nos permitió superar enormes crisis, tales como la crisis económica social de los ochentas, la guerra en Centroamérica, luego la crisis mundial del 2008 y finalmente la pandemia mundial.
Entonces, si como país, superando nuestras diferencias, hemos sabido caminar con pasos firmes a lo largo de tantas décadas, ¿por qué estamos metidos en la crisis actual?
Ensayar una respuesta contundente no es fácil, sin embargo podemos considerar varios aspectos:
Partiendo de periodo 2006-2010 (PLN), en los primeros dos años del gobierno los índices en las diferentes áreas eran sumamente satisfactorios, sin embargo, a partir del 2008, los efectos de la crisis financiera mundial nos obligaron a tomar medidas que evitaran daños tan graves como los sufridos en la crisis del 2008, cuyos efectos se sintieron drásticamente por varias décadas. En esta ocasión, la estrategia se centró en utilizar todas las reservas del Estado en procura de que se mantuviera la producción y el empleo y como resultado, la deserción en educación fuera la menor posible. Eso dejó las arcas del Estado prácticamente vacías, mas sin embargo, muchos ni siquiera recuerdan que tal crisis sucedió, poniendo en jaque no sólo a los EEUU sino prácticamente al resto del mundo.
Como resultado de lo anterior, era estrictamente necesaria una reforma fiscal que volviera a proveer ingresos frescos a la hacienda pública. El gobierno del periodo 2010-2014 (PLN), no lo logró y como corolario negativo, cometió un importante error al enfrentar la amenaza que nos planteó el gobierno de Nicaragua (caso de la trocha fronteriza, el cual se manejó como emergencia y se obviaron los controles habituales del ente contralor, dando paso a la corrupción propiciada por empresarios privados en colusión con funcionarios del MOPT).
Ese hecho, más la interpretación torcida del manejo de la crisis financiera, dañó fuertemente la imagen del PLN propiciando la llegada al poder del primer gobierno del PAC (2014-2018), el cual no se enfocó en las verdaderas prioridades económicas del país, sino que dio lugar a posiciones conflictivas con los sectores más tradicionales de la sociedad costarricense. También en este periodo se dio un caso de presunta corrupción, relacionado con la importación de cemento.
Durante esos dos periodos presidenciales la crisis en la finanzas públicas llegó a su punto más crítico y el nuevo gobierno tendría que afrontarlo sin más opción.
Cabe recordar que para esos años el PUSC había perdido su fuerza política, principalmente por el enjuiciamiento de dos expresidentes, mientras que por el lado del PLN, el caso de Figueres (hijo), hizo bastante ruido, aunque nunca llegó a juicio. Todo eso, condujo a que ambos partidos perdieran opciones de volver al poder.
El nuevo gobierno PAC 2018-2022 no tuvo más remedio que hacerle frente a la crisis fiscal, pues el país estaba prácticamente en quiebra, sin acceso a nuevos préstamos. Dada la situación, el PLN, principal fracción de la oposición, no dudó en darle total apoyo y ambos poderes, el Ejecutivo y el Legislativo, se unieron para que la fin la reforma fiscal, una vez avalada por el Poder Judicial, viniera a paliar la situación y se iniciara el camino de la recuperación económica.
Ese paso, especialmente impopular entre los sectores de la población que no entendían la gravedad de la situación, generó malestar y gran oposición en la opinión pública. Pero en realidad no había otro camino.
Era cuestión de tiempo para que los efectos positivos de la nueva ley se comenzaran a ver, pero, para colmo de males, se nos vino encima la pandemia y ese evento, no solo consumió los recursos económicos, sino que, atizada la reacción por ciertos sectores de la población, se generó una corriente de odio hacia el gobierno y hacia todos aquellos que apoyaban sus acciones.
Ese panorama, formado por la actuación de esos últimos gobiernos, favoreció en buena parte el surgimiento del grupo que gobernó del 2022-2026 y que actualmente sigue en el poder. No les resultó difícil construir su mensaje de que todo lo anterior había sido terriblemente malo y que era necesario un cambio drástico en el país, para rescatarlo de una supuesta dictadura a la que había estado sometido desde la fundación de la segunda república.
La intención de mejorar es para nada mala y el pueblo siempre espera que aparezca un partido capaz de guiar al país hacia un mayor bienestar. Pero, cuando un grupo, bajo esa promesa, de manera agresiva y descarada, pretende destruir todo esa estructura de país que tanto ha costado, simplemente porque ellos piensan que no sirve y que solo teniendo ellos el poder total es que las cosas van a mejorar, el pueblo, al menos aquel que tiene una alta e irrevocable vocación democrática, reacciona.
Ya vimos parcialmente esa reacción en las pasadas elecciones y por eso el grupo gobernante, a pesar de haber estado en campaña durante cuatro años, no obtuvo la cantidad de diputados que pretendía, de manera que para que estas alturas ya estuviese conduciendo al país por donde les diera la gana. Ahora toca mantener la resistencia en todo lo que esté al alcance, hasta llegar a las nuevas elecciones presidenciales, que serán definitivas para el futuro del país.
Es obvio que el grupo en el poder lo que busca es una dictadura, dominando todos los poderes de la República, incluyendo al Tribunal Supremo de Elecciones, de manera que si lo logran, ya ningún partido opositor volverá a ganar unas votaciones. El país quedaría totalmente en manos de unos pocos.
El asunto es serio, por favor reflexionemos.
Poder Judicial de Costa Rica 🇨🇷 🇨🇷🇨🇷