30/05/2013
Crítica al modelo peruano (otra vez): por la diversificación económica
7 mayo, 2013 8:29 AM0 comentarios Autor: Humberto Solórzano
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Para satisfacción de muchos y tranquilidad de otros, con regularidad están apareciendo, con mayor fuerza pública, voces críticas al triunfalismo del discurso económico convencional. Si hace unas semanas una investigación de la Universidad Pacífico (UP) levantaba polvareda en el plano local por alertar sobre los riesgos sociales que acarrearía seguir manteniendo el modelo peruano primario-exportador; hoy en día, Ricardo Hausmann, economista venezolano y profesor de Harvard, se suma a tal posición. En una entrevista concedida a Portafolio Económico, el venezolano se despacha a su gusto y se da tiempo para criticar criollamente al paradigma chileno en la región.
Sabemos que Perú vive un “boom” en sus exportaciones y que el crecimiento actual del PBI es uno de los más sobresalientes en el subcontinente americano. No obstante, hay que saber que esto se basa en los precios internacionales de los minerales que en las últimas décadas ha tenido un aumento exponencial. Este golpe de suerte ha privado a la administración pública de una mirada objetiva, una apreciación generalizada de todo el sector económico que le permita abrir la economía a un modelo peruano que no se vea cimentada con amplia mayoría en recursos naturales. Una muestra de la confianza excesiva en el régimen económico es que gran parte del empresariado exige ser más agresivos a la hora de explotar los recursos. “Hay que aprovechar el buen momento”, dicen.
Hausmann, como muchos otros, nos dice que no; que la ruta que hasta ahora seguimos, muy pegada a la chilena, es errónea. En contraposición, menciona el ejemplo de una conocida empresa, Toyota, donde para mejorar se “tiene que tener la capacidad de identificar las cosas que no están bien y no vivir destacando las que están bien”. Este es el error frecuente en un país que desde hace 40 años no ha cambiado en mucho la composición de sus productos exportadores tradicionales; esto es, cobre, zinc, harina de pescado, etc. Las exportaciones no tradicionales (de confecciones, de agroindustria y de gastronomía) todavía representan un porcentaje pequeño. De ahí que esta autocomplaciente miopía económica nos coloque en el puesto 89 del ránking mundial en el Índice de Complejidad Económica (ECI), de la cual el mismo Hausmann es uno de los creadores. Con una capacidad productiva mayormente uniforme no se puede esperar demasiado. El ejemplo chileno, el mismo que seguimos, desarrolla similares cualidades.
La respuesta va por diversificar. Y aunque esto sea difícil de llevar a la práctica se necesita ejercer presión en las capas gubernamentales. En ese camino, Hausmann nos habla del dilema del huevo o la gallina, el cual aparecería en países como el nuestro: “Uno no desarrolla las capacidades que no son necesitadas por industrias que no existen y, sin esas capacidades, las industrias que las requieren no pueden existir”.
Las experiencias de Silicon Valley o Boeing, organizados en función de empresas ya instituidas o carteras del Estado (la primera en torno a una empresa que desarrollo salvoconductos de silicona y que, junto a Boeing fue contratada por el Departamento de Defensa) dan una pista. Del mismo modo, industrias chilenas exitosas como la forestal, la de salmón o las AFP han sido enfocadas sobre la base de políticas sectoriales. Esto es lo que se hace a la hora de diversificar.
Así aterrizamos en Perú, más específico en Lima. Con una población concentrada de 9 millones de personas, un puerto y uno de los mares más dinámicos del mundo, Hausmann cuestiona que no exportemos nada ni tengamos una manufactura vigorosa. La desorganización generalizada en la capital es causa y consecuencia. Con ello la informalidad tiene cancha libre y más todavía sus características de baja producción, entre otras. El Estado, más interesado en temas anodinos y agendas fugaces e inocuas, no busca planificar el espacio urbano.
Un trabajo conjunto entre la pequeña y mediana empresa con las grandes empresas, patrocinado por el gobierno es una de las salidas de tal embrollo. La dinámica económica se haría más competitiva, fruto de una mayor participación en el mercado de las mypes. Del mismo modo, empoderar a la sociedad para que participe de la creación de ideas innovadoras a aplicar en propuestas de desarrollo se relaciona con lo anterior. Ambas apuntan a dinamizar el modelo.
En cuanto a Chile, esto es lo que opina Hausmann: “A los chilenos les encanta compararse con California, porque están a la misma latitud, tienen el mismo clima y los mismos recursos naturales. Yo les digo que son igualitos que California, pero sin Silicon Valley y sin Hollywood, industrias que no dependen de recursos naturales ni salieron de una diversificación de la agricultura ni de la economía”. Palo para los chilenos. En cuanto a Perú: a quien le caiga el guante que se lo chante.
Finalizando el encuentro periodístico, Hausmann sugiere seguir el ejemplo de países como Corea del Sur o Turquía, los cuales tienen una competitiva política de exportaciones con la innovación como pilar. Asimismo, fomentar la competitividad en los grupos empresariales. La minera y otras transnacionales de gran peso están a la delantera. Ese sería un campo adecuado para trabajar. La diversificación económica, entonces, es la apuesta más deseable.
Vía: Portafolio Económico