CIEC

CIEC Entre los objetivos principales se destacan la conservación y manejo de la biodiversidad de las zonas costeras del territorio nacional.

Fidel ha mu**to pero sigue vivo en el corazón de todos los cubanosque seguiremos el legado para conyinuar con su inmensa...
05/12/2016

Fidel ha mu**to pero sigue vivo en el corazón de todos los cubanosque seguiremos el legado para conyinuar con su inmensa obra.
Mabel López Rojas Especialista CIEC

Siempre estarás con nosotrosYunier Olivera Especialista CIEC
05/12/2016

Siempre estarás con nosotros
Yunier Olivera Especialista CIEC

Para la inmortalidad quedó usted y su obra. Descanse en paz, seguiremos trnsitando por el sendero que construyó. VIVA po...
05/12/2016

Para la inmortalidad quedó usted y su obra. Descanse en paz, seguiremos trnsitando por el sendero que construyó. VIVA por siempre FIDEL.
Dayli Lladó Cabrera especialista CIEC

Padre y líder indiscutible de todos los cubanos,, gracias a su humanismoy pensamiento revolucionario, nos dió una vida d...
05/12/2016

Padre y líder indiscutible de todos los cubanos,, gracias a su humanismoy pensamiento revolucionario, nos dió una vida decorosay la oportunidad de ser lo que somos , un hombre con los humildes, por los humildes, y para los humildes, hoy no nos despedimos de ti, solo te decimos que estás con nosotros y que donde sea, como seay para lo que sea Comandante en Jefe ORDENE.
Jorge Adán Debs Chávez Jefe grupo de geocomponentes CIEC

Es un hombre con el decoro de muchos hombres con grandes virtudes , con una gran inteligencia , gran visión de futuro, v...
05/12/2016

Es un hombre con el decoro de muchos hombres con grandes virtudes , con una gran inteligencia , gran visión de futuro, valentía humanismo, el más justo defensor de los humildes estará por siempre presente .
meteorólogo CIEC Angel Sánchez Faéz

Como expresó Carilda Oliver Labrá " Gracias por todo Fidel" cumpliste exelentemente con la obra, te amamos y te amaremos...
05/12/2016

Como expresó Carilda Oliver Labrá " Gracias por todo Fidel" cumpliste exelentemente con la obra, te amamos y te amaremos por siempre. Hoy no te decimos adiós, te decimos HASTA LA VICTORIA SIEMPRE . Nuestro invencible comandante en Jefe ORDENE para lo que sea, como sea y donde sea.
Yudisley Ramírez Rojas Comunicadora CIEC

Científico de bata verde olivoAnte un microscopio, en conversaciones eternas con los expertos, preocupado por el desarro...
05/12/2016

Científico de bata verde olivo
Ante un microscopio, en conversaciones eternas con los expertos, preocupado por el desarrollo de proyectos o el resultado de análisis, Fidel fue un especialista más, y apostó siempre porque el futuro de Cuba fuera de hombres de ciencia
Yunet López
[email protected]
4 de Diciembre del 2016 22:11:38 CDT
Los ojos del Doctor en Ciencias Emilio Castillo Corría empezaron a doler desde el pasado 25 de noviembre. Llanto y demasiadas horas frente a la televisión, pero con sus 73 años de mirar no pueden enmudecer ahora, y hasta ellos hablan de todas las veces que vieron de cerca al Comandante Fidel.
«Lo tuve junto a mí en varias ocasiones; pero la primera fue en 1971, durante mi graduación como ingeniero agrónomo pecuario, la única de esa especialidad que él presidió, pues luego se dividieron las materias.
«Aquel día nos convidó a trabajar para que nuestras investigaciones no fueran solo papel, sino que llegaran al campo y mejoraran el proceso productivo de la ganadería.
«El Comandante veía más allá de la distancia que le permitía la vista. Cómo era posible que un abogado, Presidente del país, tuviera tiempo para estudiar y dominar la agricultura como nosotros, que dedicamos cada hora a ello», reflexiona.
Cuando a mitad de los años 40 Emilio correteaba descalzo los caminos polvorientos del barrio La Sal, en Manzanillo, y la pobreza vivía como una más en su casa de piso de tierra con siete hermanos, era una idea loca imaginar que podría convertirse en el profesional que es hoy.
«Pero llegó Fidel. Y yo, el niño que llevaba el almuerzo a los macheteros para ganar algún dinerito, se hizo doctor. La mayoría de los cubanos que hemos obtenido títulos universitarios se lo debemos a la Revolución, a los sueños de Fidel para con nosotros», refiere.
Y el 12 de octubre de 1988, cuando el Comandante visitó el Instituto de Ciencia Animal (ICA), volvió Emilio a encontrarse con él. «Llegó en la mañana; yo era uno de los siete especialistas que lo recibimos y a todos nos dio la mano.
«Comenzamos a explicarle y no dejó de preguntar; quería saberlo todo con detalles. Por esa fecha el ICA había obtenido un pienso concentrado proveniente de la caña para alimentar el ganado. Ese era uno de sus empeños con la ciencia, que lográramos eso, y así la totalidad de los cereales serían destinados a la alimentación humana. Él siempre tenía en la mente al pueblo.
«Yo pensé que Fidel iba allí a documentarse, a saber cómo iban nuestros estudios, pero nada más alejado de la realidad. Él fue a debatir y analizar como si fuera doctor en ciencias agropecuarias.
«Yo le hablé mucho, pues Fidel te lleva a que no te sientas nervioso, a que te sientas como conversando con un amigo de la infancia. ¡Con qué sencillez lograba eso!», confiesa.
Cuando lo tuvo delante, Emilio observó cada rasgo del rostro del líder, se lo grabó para siempre, y escuchándolo hablar aquellas horas rememoró sus días como alfabetizador en la Sierra Maestra, a solo cuatro horas de la Comandancia de La Plata.
«Estuve en esas lomas y me preguntaba cómo era posible que un hombre con su inteligencia hubiese estado en ese monte jugándose la vida por los pobres; y entre esos pobres, estaba yo».
Hoy, a casi 58 años de Revolución, el Doctor Castillo asegura que la ciencia cubana le debe todo a Fidel, «y no solo en la agronomía; todas las instituciones científicas del país tienen su huella, ya sean en la esfera de la salud, la meteorología, el suelo...».
Cuando concluyeron los debates en aquella jornada de 1988 en el ICA, con su virtud de atender todos los detalles, «el Comandante le pidió al fotógrafo que nos entregara un juego de las fotos tomadas ese día a cada uno de los participantes», cuenta.
Mirando de cerca otra vez al barbudo que «no se cansa», viendo cómo cruzaba los dedos, enfatizaba en el propósito de velar por el bienestar de los obreros o no darles tregua a las investigaciones, Emilio fue hasta su pueblito pobre, recordó su vida de niño hijo de analfabetos, y ante las palabras vivas de Fidel pensó: «¿Dónde estuviera yo sin este hombre?».
El pueblo tiene que saberlo todo
Allá, donde los carteles de la carretera anuncian el arribo del viajero a Mayabeque, antigua provincia de La Habana, los árboles altos del Centro de Sanidad Agropecuaria (Censa) no olvidan todas las veces que vieron entrar al Comandante.
«Solía llegar casi siempre de noche, y entre los años 80 y 82 venía y venía», afirma el Doctor José Antonio Buergo Rodríguez, quien por esos días era un veinteañero estudiante que aún no arribaba al Censa, pero a través de la destacada Doctora en Ciencias Rosa Elena Simeón le llegaron muchas de las anécdotas de Fidel allí.
Por eso José Antonio puede hablar, incluso, de mucho antes, cuando estaba recién nacida la Revolución y Rosa, quien a su juicio fue la mejor intérprete del pensamiento científico de Fidel, le recordó al Comandante una frase suya pronunciada en un discurso de 1960.
«Él la escuchó y, a petición de ella, la plasmó en un papel de su puño y letra: “El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente de hombres de ciencia”. Desde entonces, narra José Antonio, esa frase presidió la entrada al Centro.
«Fidel es el padre de la ciencia revolucionaria cubana. Al triunfo había muy pocas instituciones dedicadas a los saberes veterinarios; eran, sobre todo, privadas. Fue con el triunfo del 59 cuando nacieron en Cuba instituciones científicas dedicadas a esa especialidad, porque él siempre comprendió la importancia de la salud animal y se preocupó por desarrollarla a la par de la medicina humana», asevera.
Entre más de 200 jóvenes que se iban a graduar como doctores en el curso 1968-1969 del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, fueron seleccionados 80 para realizar investigaciones en el campo animal. Entre ellos estaba Rosa, y esa selección era la semilla de lo que el 1ro. de septiembre de 1980 inaugurara el Comandante como Censa.
El Fidel de Rosa Elena, el hombre desvelado por los andares de la ciencia en la Isla, al tanto de cada paso de los estudios, quien desde los microscopios miraba como el más experimentado investigador, es del que habla José Antonio, quien, como muchos jóvenes que tampoco lo vieron de frente, asegura que no necesitó estrecharle la mano a Fidel para conocerlo.
«Él era un hombre con un pensamiento avanzado, y uno de sus tantos propósitos con la ciencia en la Isla fue elevar la productividad lechera con nuestro ganado tropical. Surgió entonces el siboney de Cuba, una mezcla de dos razas, la cebú cubana y la Holstein europea», dice.
Y en esos estudios andaban los científicos cuando en una finca de la Isla de la Juventud un animal surgido de ese cruce llamó la atención de todos. La vaca oscura de manchas claras comía más de lo normal y con cubos desbordados de leche asombraba a los ordeñadores varias veces al día.
«Entonces comenzamos a seguir el récord productivo de Ubre Blanca, un ícono de nuestra ganadería que en solo un ordeño dio 41,2 litros. Junto a nosotros, Fidel estaba al tanto de todo».
Fidel junto a Ubre Blanca, un ícono de la ganadería cubana. Foto: Archivo de JR
No obstante, luego de romper los récords y a sus casi 17 años, Ubre Blanca padeció de una tumoración en la piel. «Estuvo ingresada en la clínica del Censa y, ante su gravedad, Rosa tuvo la previsión de conservarla. Pero, ¿cómo le decía a Fidel que había que sacrificar a aquel animal?
«Le pidió un despacho y le expuso sus intenciones. Él indagó hasta el más mínimo dato, y después de una intensa batalla de preguntas y respuestas, aceptó, pero con la condición de explicarle al pueblo todos los pormenores de ese proceder», asegura el Doctor.
De Ubre Blanca se obtuvieron embriones, material genético... y el sacrificio se filmó con voz en off del locutor Manolo Ortega.
Hoy, a la entrada de la institución están las fotos históricas de las visitas del Comandante, sus desvelos por el quehacer científico del país y los árboles altos, los mismos árboles altos que hoy presienten sus botas de guerrillero después de tantas noches que lo vieron entrar.

Los trabajadores del CIEC, del CIBA y de la delegación territorial del CITMA rendimos tributo con el taller "FIDEL y el ...
30/11/2016

Los trabajadores del CIEC, del CIBA y de la delegación territorial del CITMA rendimos tributo con el taller "FIDEL y el medio ambiente ".

Los trabajadores del CIEC rendimos tributo a nuestro líder el invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el hotel...
28/11/2016

Los trabajadores del CIEC rendimos tributo a nuestro líder el invencible Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el hotel try de Cayo Coco. HASTA SIEMPRE COMANDANTE juramos continuar su obra .

Todos  los trabajadores del CIEC sentimos dolor por la perdida de nuestro faro y guía Fidel Castro Ruz. Seguiremos adela...
28/11/2016

Todos los trabajadores del CIEC sentimos dolor por la perdida de nuestro faro y guía Fidel Castro Ruz. Seguiremos adelante haciendo ciencia como tanto deseaste. Hasta la victoria siempre
Canto a Fidel Por Carilda Oliver Labrá
No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.
Ése que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que br**ca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.
Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.
Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada.
Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor.
Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.

Evento de la mujer creadora en el CIEC . Felicidades a todas las que participaron fue muy bueno gracias
22/11/2016

Evento de la mujer creadora en el CIEC . Felicidades a todas las que participaron fue muy bueno gracias

¿ingeniería futurista o timo (seudo)científico? Iris Oropesa Mecías • 3 de Noviembre del 2016 21:20:09 CDT «Durante toda...
22/11/2016

¿ingeniería futurista o timo (seudo)científico?
Iris Oropesa Mecías •
3 de Noviembre del 2016 21:20:09 CDT
«Durante toda mi vida he ido contracorriente, es por eso que algunas personas me dicen, de vez en vez, que tengo ideas locas». Así presentó el ingeniero ruso Igor Ashurbeyli, el pasado mes de octubre y desde París, su proyecto de nación espacial Asgardia. Sí, leyó bien, nación espacial. Un Estado soberano que de hacerse realidad se ubicaría en la órbita baja alrededor de la Tierra, a medio camino entre el planeta y su satélite natural, la Luna.
Ante el anuncio, tal vez muchos, como él mismo predijo, lo consideraron un despistado más y cambiaron los canales de su TV. Pero en las primeras 40 horas desde su presentación, el proyecto Asgardia alcanzaba en su página web más de cien mil firmas de seguidores a nivel mundial. Entonces los medios comenzarían a hacerse eco de una atractiva polémica.
¿Y cómo es eso de un país extraterrestre?
Tal como explicaron a Science, el proyecto de nación extraterrestre está pensado por un grupo internacional de investigadores, ingenieros, abogados, empresarios, liderados por el propio Ashurbeyli, quien es representante del comité de la Unesco para las Ciencias del Espacio, y científico espacial. En 2013, este ingeniero de origen azerí creó la Aerospace International Research Center (Airc), una empresa responsable, a su vez, de la publicación de corte científico Room. Su objetivo principal con esta actual iniciativa sería conseguir un marco legal para la explotación del espacio con independencia de las naciones terrestres y sus restricciones legales.
Es con esta ambiciosa meta que el colectivo ya ha presentado en conferencia de prensa, su proyecto. La nación «flotante» llevaría por nombre Asgardia en remedo a la ciudad que en la mitología nórdica es asilo de los dioses y reina el majestuoso Odín. De lograr situarse realmente entre la esfera terrestre y la órbita lunar, funcionaría de modo similar a la Estación Espacial Internacional, pero esta vez, simplemente, como «tierra de nadie»: sin relacionarse a leyes o a potencias políticas mundiales. Representaría así una democracia de todos los que aspiren a la ciudadanía desde la página web y pasen una rigurosa selección.
El Estado sería una suerte de embajada de vanguardia de la especie terrestre, con el deber de proteger a la Tierra de las amenazas provenientes del cosmos como las llamaradas solares, la basura espacial, el impacto de meteoritos, la radiación cósmica y las amenazas biológicas provenientes de los cuerpos celestes que caen al planeta, fenómenos que ya son una preocupación para el mundo científico y ante los cuales la Estación Espacial Internacional asume desde hace tiempo un rol importante.
Para lograr el «superheroico» papel (o no), siendo un país independiente, Asgardia pretendería desarrollar libremente la carrera científico-tecnológica con tres pilares esenciales como máximas éticas, al decir de Ashurbeyli: «Protección, paz y acceso». El lanzamiento de un satélite del mismo nombre que la nación, para octubre de 2017 —en conmemoración del lanzamiento de Sputnik— se proyecta como el primer paso en todo sentido, y se cree, como comenta la revista N+1, que sería enviado desde un país en vías de desarrollo, puesto que el lanzamiento desde sectores privados al espacio no está permitido por las regulaciones actuales.
Finalmente, el nuevo Estado tendría todos los atributos necesarios en el plano identitario cultural: Gobierno y embajadas, bandera, himno nacional e insignias. La ideología «nacional» se proclama profundamente humanista y democrática, y en cuanto a la parte legal, la idea es presentar el proyecto de nación ante la ONU, puesto que ya alcanza el medio millón de firmantes en la web.
Comienza la pasión
Para el gremio científico, el proyecto no ha pasado desapercibido. Desde el momento inicial, la revista Science publicó una escueta nota sobre el asunto en la que, si bien halaga las aspiraciones humanistas de la idea, cuestiona temas como la supuesta protección mediante un satélite. «Un plan valiente», comenta el irónico redactor, Daniel Clery, «si se piensa que la preocupación de conjunto de las agencias espaciales y militares del mundo aún no han logrado prevenir la colisión de sus propios satélites entre sí, ¿qué sería de protegerse de una roca del tamaño de una ciudad?».
Con un tono parecido, la comunidad científica se cuestiona cómo se podría financiar un megaproyecto de este tipo con el enfoque de crossfounding o financiamiento de inversores al que aspira el grupo, si se piensa que la existente Estación Espacial es un programa multimillonario, e incluso potencias como EE. UU. y Rusia, sus principales patrocinadores, ya se hallan en aprietos para mantenerlo.
A más de esto, la observación que muchos entendidos hacen es que a pesar del optimismo de la encargada de asuntos legales del proyecto, es poco probable que Asgardia sea jurídicamente reconocida como nación, cuando Estados reales, como Palestina, han librado una lucha tan intensa.
La profesora universitaria de Ciencias planetarias y del espacio, Monica Grady, piensa que el trabajo de la Agencia Espacial Internacional es ante todo real y, además, bueno. Se halla aprobado por agencias internacionales espaciales e insertado en la burocracia que todo ello implica, con excelentes resultados. Y agrega, algo preocupada: «Si la visión de Asgardia es hacer el espacio y la experimentación más accesibles, eso es loable, pero no puede estar completamente divorciada de la necesidad de alguna regulación». La profesora también apunta que ejemplos de excesiva independencia de límites éticos y legales han llevado a desastres como los del nazismo, nada menos. Por ello espera algo escéptica que este proyecto, fiel a su comunicado de presentación, se apegue al «bien de la humanidad».
Lo que sí logra el caso Asgardia
Entre tales dimes y diretes, y el escepticismo de un gremio que también tiñe la ciencia del espacio de cierto elitismo, el proyecto Asgardia revela varias preocupaciones humanas importantes. Como el propio redactor de Science comentó, pone el dedo sobre un asunto que va preocupando a este sector: la necesidad de una revisión de las leyes sobre el uso del espacio exterior.
Con la exclusividad de un pequeño grupo de potencias dominando la carrera espacial, la presencia en el espacio extraterrestre y en la Estación Internacional; la escalada de compañías privadas tomando parte y hasta la venta de terrenos lunares a millonarios, muchos se preguntan si entidades internacionales no deberían regular un uso del espacio más accesible, equitativo y responsable. En tal sentido, la idea de Asgardia, con sus ansias de un uso soberano, humanista y democrático del ámbito extraplanetario, aún de un modo algo excéntrico, recoloca el tema al centro del escenario ante organismos responsables —principalmente la ONU— de revisar las tendencias actuales.
Desde otros campos de la ciencia y el conocimiento, como la sicología social, la politología o la filosofía, por ejemplo, Asgardia representa un poco lo que la Utopía de Tomás Moro, o el Nuevo Mundo americano, para el pensamiento de otros momentos: la expresión cultural universal de una fatiga por el aceleramiento y desgaste en el modo de vida humano, un ritmo que avanza a expensas de la salud de la especie y de la Tierra.
En espera de credibilidad o del descubrimiento repentino de un timo, lo cierto es que en el momento en que se terminaba esta columna el número de «preasgardianos» suscritos a la posible ciudadanía de la nación alcanzaba los 531 846 a través del sitio oficial del proyecto. ¿Será usted del grupo de los escépticos, o correrá a la conexión wifi del barrio a inscribirse como el primer asgardiano de Cuba?

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