30/09/2026
*SI TUVIERA QUE ELEGIR ALGO BELLO DE CADA ETAPA DE LA VIDA…*
Elegiría la *alegría* de la niñez,
cuando cualquier cosa podía convertirse en aventura, cuando una tarde parecía eterna y la felicidad cabía en un juego, una sonrisa o un abrazo.
Elegiría la *ilusión* de la adolescencia, esa manera de mirar el futuro como si todo fuera posible; cuando soñábamos sin miedo y todavía creíamos que la vida sería exactamente como la imaginábamos.
Elegiría la *templanza* de la edad madura, porque con los años aprendemos que no todas las batallas merecen ser peleadas; que no toda opinión merece una respuesta y que muchas veces la verdadera victoria consiste en conservar la paz.
A esa edad comprendemos que perder algunas personas también puede ser una forma de encontrarnos.
- Que decir “no” no es egoísmo.
- Que alejarnos de lo que nos hace daño también es amor propio.
Y elegiría la *sabiduría* de la vejez, porque llega después de haber vivido, de haber amado, perdido, llorado, reído y comenzado de nuevo tantas veces.
La vejez enseña a mirar la vida diferente.
- Ya no importa tanto tener razón - Importa tener tranquilidad.
- Ya no impresiona tanto lo material - Importan los recuerdos.
- La familia.
- Los abrazos.
- Las conversaciones sinceras.
- Una mesa compartida.
- Una tarde tranquila.
- Una oración dicha con gratitud.
*Porque cada etapa tiene una belleza distinta.*
- La niñez nos enseña a disfrutar.
- La adolescencia, a soñar.
- La madurez, a elegir.
- Y la vejez, a comprender.
Con Pazilda siempre se trabaja por respetar la autonomía de las personas adultas mayores y comprender les.
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