27/06/2017
BENEFICIOS DE LA MATERIA ORGÁNICA EN JARDINERÍA
La materia orgánica (MO) es uno de los componentes del suelo más importantes. Las plantas se alimentan, principalmente, mediante intercambios entre las raíces y el suelo, posible sólo en presencia de MO. En la naturaleza, los desechos de las plantas caen al suelo, se descomponen y se reintegran, manteniendo así (o aumentando) el contenido de MO en el suelo.
Con frecuencia escuchamos hablar sobre “suelos cansados” en agricultura, cuando un terreno antes producía en abundancia y ahora la cosecha ha mermado. En muchos casos esto se debe a que el cultivo ha consumido gran parte de la materia orgánica contenida en el suelo. En los jardines sucede lo mismo, los desechos de las plantas los sacamos del jardín y los tratamos como basura, y con el paso del tiempo el contenido de MO en el suelo disminuye a niveles que impiden que la planta pueda absorber los nutrientes del suelo.
Todas las familias producen a diario desperdicios orgánicos que van a la basura, pudiendo ser utilizados en beneficio del jardín. Así, vegetales y frutas que se dañan antes de consumirse pueden ser triturados y/o licuados para ser incorporados al suelo. Esta práctica aumentaría los niveles nutritivos en el suelo, así como su contenido de MO.
Lo ideal, si se cuenta con el espacio necesario, es tomar ese material y hacer una compostera para descomponerlo antes de aplicarlo al suelo. El mismo, aunque esté descompuesto aún no está humificado, por lo que sus nutrientes no estarán disponibles para las plantas de inmediato. Si se dispone de espacio, tiempo y disposición, una cama de lombrices californianas (Eisenia foetida) puede acelerar el proceso de humificación.
No se recomienda utilizar carnes debido a que podría atraer ratones. Tampoco desechos humanos, como o***a o excremento ya que, por su composición, no son considerados aptos para la agricultura. La agricultura orgánica sólo acepta desechos de animales con sistemas digestivos muy eficientes, como los cerdos, aves y rumiantes.