29/04/2021
𝐄𝐥 𝐚𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐝𝐢́𝐚 𝐝𝐞 𝐓𝐞𝐣𝐚𝐝𝐚 𝐇𝐨𝐥𝐠𝐮𝐢́𝐧 𝐲 𝐀𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐝𝐨𝐬
Las tres causales: Radiografía de una lucha
𝐂𝐨𝐧𝐭𝐞𝐱𝐭𝐨
La Cámara de Diputados aprobó ayer el Código Penal en primera lectura, incluyendo la despenalización del ab**to solo en caso de riesgo para la vida de la madre.
El proyecto fue aprobado con 146 votos a favor y 14 en contra, pero para entrar en vigor requerirá de una nueva votación de los diputados y su posterior estudio y votación en el Senado.
La decisión fue calificada por la activista feminista Sergia Galván como un “gran retroceso” en materia penal.
El colectivo convocó a una marcha nacional para el 23 de mayo en señal de protesta, dijo Galván, hablando en nombre del movimiento que exige la despenalización del ab**to en tres circunstancias.
Piden la no responsabilidad penal de la interrupción del embarazo cuando la vida de la madre está en peligro, por violación o incesto y cuando el feto es incompatible con la vida.
𝐀𝐧𝐚́𝐥𝐢𝐬𝐢𝐬
La aprobación del Código Penal sin las tres causales en la cámara de diputados puede servir como termómetro de cuál será el resultado final.
Ahora bien, en este punto conviene evaluar varias cuestiones:
Primero, quienes defienden la inclusión de las tres causales se han concentrado más en demandar el reconocimiento de derechos que en educar.
Es decir, claro que es una cuestión del derecho a la vida, sin duda alguna. Pero, a la vez, se trata de un tema en torno al cual hay bastante desinformación. Y hay sectores, como las iglesias y las facciones más conservadoras de los partidos que conservan un nivel de incidencia alto sobre la ciudadanía que promueven muchos mitos y leyendas sobre el tema.
Así, los campamentos verdes pudieron colocar el tema en la agenda pública. Pero no han logrado generar una movilización tan fuerte que hiciera que los congresistas más conservadores calcularan en términos políticos.
Su presión sirvió para debatir, mover el tema. Pero le faltó fuelle para crear un movimiento fuerte, duradero y de arrastre; que incluya a la mayoría que se ve afectada por la penalización de la interrupción del embarazo.
Segundo, las iglesias tienen acceso al poder político, económico y social. En lo referente al último de esos tres sectores, los templos son espacios de adoctrinamiento.
Aquí conviene centrarse en dos cuestiones: por un lado, las actas de bautismo y de matrimonio les sirven a las iglesias como padrones electorales. La cantidad de dominicanos y dominicanas que se declaran como practicantes de una religión quedan consignados en esas actas.
Por esa especie de padrón es posible presionar. Históricamente, en el país es posible ver cómo las iglesias pueden ser generadoras de consensos o conflictos sobre la base de la población que manejan.
Por eso hay acuerdos antiquísimos con educación, hay disponibilidad de presupuestos. Y desde hace unos años, estas invierten cada vez más esfuerzo y dinero en ocupar posiciones políticas decisorias.
La otra cuestión se da en los púlpitos. Las iglesias adoptan una postura única que repiten indefectiblemente en los cultos, las misas, grupos pastorales y cada espacio dedicado a la consolidación de la comunidad.
Aunque se debe reconocer que la influencia de las iglesias en las cuestiones políticas de las personas es cada vez más reducidas, y hay muchos ejemplos de congresistas que han ganado a pesar de haber enfrentado la posición de las iglesias en cuando a la interrupción del embarazo.
El presidente Medina, observó el código penal dos veces, por no tener las tres cáusales, y sin embargo ganó las elecciones del 2016 como el presidente más votado de la historia republicana.
Contra ese trabajo los campamentos de las causales solo han opuesto unos pocos eventos que no acaban de pasar de las redes sociales. El sector en el que más adeptos tienen las causales es en Twitter, es decir, una comunidad que representa solo el 9.5 % de la población adulta con acceso a Internet en República Dominicana según Barómetro de las Américas (2018-2019).
Encima, su incidencia ha estado mucho más cercana a la discusión racional que la postura de la iglesia. Claro, lo ideal sería, en materia de políticas públicas, la decisión pensada; pero no es el caso.
El ejemplo más claro en esta dirección puede colocarse con la participación de Agustín Laje en el país. En torno a su figura se construyó un show mediático en el que invariablemente él aprovechó para descalificar a quienes le hicieron frente. Otros, quizás con posibilidades de bloquearle, le consideraron un payaso y no “se rebajaron a su nivel”.
Lo que se vio fue a un hombre contra el que no se discute, al que nadie hizo dudar. Es decir, en materia de debate el show transmitió el mensaje de que quienes defienden las causales son incapaces de contrarrestar los razonamientos de Laje.
Asimismo, mientras el campamento verde apostó a una marcha continuada en un solo espacio. La Iglesia explotó plataformas mediáticas de largo alcance.
Así, al púlpito y al poder político, le sumaron el entretenimiento como mecanismo de adoctrinamiento. En definitiva, la discusión sobre la despenalización del ab**to debe continuar; por un lado, con los elementos puramente racionales, por otro, es preciso que el formato del mensaje evolucione hasta llegar a la mayoría, tocar el corazón, las emociones de quienes se verán afectadas.
Enlace:
La aprobación en primera lectura en la Cámara de Diputados de un eximente del ab**to en el proyecto que modifica el Código Penal es acogida y a la vez...