22/11/2024
Corría la década de los años 80 cuando me inicié en el oficio de la locución ya establecida en la ciudad de Santo Domingo, pero desde muy jovencita, en mi amado San Pedro de Macoris, daba mis primeros pasos conduciendo las veladas en mi colegio Cristo Rey o como maestra de ceremonias de eventos sociales o institucionales ante la solicitud de personas que vieron en mi un talento del que no me había percatado.
5783 un número que para ti que me lees no significa nada, sin embargo, para mi significa mucho, me trae recuerdos que atesoro, me hace recordar el compromiso asumido hace años, casi como un juramento.
Es el número de mi carnet de locutor otorgado por la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía cuando tanto esta institución del Estado, como esa licencia para hablar a través de los medios de comunicación eran un prestigio.
Estuvo guardado mucho tiempo porque ante su irrelevancia para ejercer el oficio, solo se exigía para ejercer el voto en el Círculo de Locutores Dominicanos y esa entidad, tristemente, ya no despertaba mi espíritu gremialista.
Ayer saqué mi carnet del lugar del olvido, porque aunque sería un día muy intenso, de muchos compromisos, no podía faltar a la invitación de mi amigo al acto de lanzamiento de su candidatura a la presidencia del Círculo de Locutores Dominicanos para el periodo 2024-2027.
Años después, he vuelto a sentirme inspirada por el lema de su plancha “Unidos para Renacer y Trascender”.
Confío en que con su pasión y el compromiso de quienes le apoyan, el Círculo de Locutores Dominicanos retomará su esencia y, muchos nos sentiremos nuevamente representados ante el respeto por el oficio y la profesionalización del sector, entre otras propuestas de su programa.
Querido Bismarck, solo tú eres capaz de movilizarme el domingo 1 de diciembre para ir a votar por el anhelado renacimiento del Círculo de Locutores Dominicanos y mostrar nuevamente vigente y llena de orgullo mi añorado carnet.