23/03/2024
Libro 2: AÑO 1954: LA BUSQUEDA: EL CIRCULO SE ABRE
Rebeldes intentan hacerse del control del gobierno mundial. Inicio del Proyecto Azul, un plan para reducir la población mundial. John Taylor psicólogo –arqueólogo es enviado al pasado para obtener información que ayude a detener la conspiración.
Capítulo 4: Escape del hotel Bildenberg escena 12
Cayó estrepitosamente al suelo, podía escuchar los gritos de los guardias y los ladridos de los perros, se auto examinó rápido, no hay tiempo que perder, pudo notar que todavía seguía invisible.
—¡De prisa no dejen que escapen, revisen todo! —le escuchó decir al barón Ostard.
Había caído en un piso de madera semipermeable, el mismo había amortiguado su caída al girar en el aire y caer en una posición conveniente, «gracias a Dios, no estoy herido» solo un poco magullado por los golpes, decidió permanecer tendido un rato. Cambio de planes, los perros estaban dando vueltas por donde él se encontraba, pudo escuchar conversar al barón Ostard I y al profesor Valdés.
—Y bien, Sr. Barón, ¿qué propone?, hemos peinado la propiedad palmo a palmo y el espía no aparece.
—Y su aparato, ¿acaso no lo puede rastrear? —Preguntó el barón al profesor Valdés con apremio.
—No sirve en exteriores, los árboles y la maleza confunden las señales —le respondió el profesor con algo de irritación en su tono de voz.
—¡Bah! —se molestó el barón. —Entonces llamaré a la guarnición que está estacionada en Arnhem, haré que establezcan un perímetro de 3 km alrededor del hotel, ni un ratón podrá salir por los controles, haré que los guardias avancen cada uno a medio metro, uno al lado del otro, una vez establecido el cerco les daré la orden de que avancen hacia el hotel en formación cerrada, el espía no tardar en caer en nuestras manos, —el barón cerro los puños con fuerza.
«No, no es posible, estoy atrapado y ahora ¿cómo consigo escabullirme?». Decidió consultar su crono reloj, pensó «mapa», inmediatamente se dibujó una esfera azul indicativa del planeta tierra en la pantalla de su dispositivo, otra orden «hotel Bilderberg», el sistema integrado hizo zoom y pudo ver el hotel y sus contornos «aleja un kilómetro de altura», «perfecto», se dijo ya tenía donde esconderse el cementerio de Oosterbeek… pero «¿cómo podría salir sin ser detectado?» aunque era invisible, le preocupaba que los perros pudieran detectar su presencia.
John Taylor sabía que tenía que actuar rápido. No podía quedarse allí tendido, esperando a que los guardias lo encontraran. Tenía que encontrar una salida, y pronto. Recordó que había visto un mapa del hotel en el vestíbulo, cuando entró por primera vez. Tal vez había alguna puerta trasera o un pasadizo secreto que pudiera usar. Se levantó con cuidado, tratando de no hacer ruido, y se dirigió hacia el edificio principal. Su dispositivo de invisibilidad seguía funcionando, y los perros estaban afuera buscando, nadie pensaría que él se regresaría al interior del hotel. Llegó al vestíbulo y buscó el mapa con la vista. Lo encontró colgado en una pared, cerca de la recepción. Se acercó y lo estudió con atención. Había varias salidas posibles, pero la mayoría estaban vigiladas o bloqueadas. Sin embargo, vio una que le llamó la atención: una pequeña puerta que daba al jardín trasero, donde había un invernadero y un estanque. Según el mapa, la puerta estaba en el pasillo del ala este, al final de una escalera.
John Taylor decidió arriesgarse e ir hacia allá. Se abrió paso entre los guardias y los huéspedes, que no se daban cuenta de su presencia. Llegó al pasillo del ala este y bajó por la escalera. Al final, vio la puerta que buscaba. Estaba cerrada con llave, pero eso no era un problema para él. Sacó una ganzúa de su bolsillo y abrió la cerradura en cuestión de segundos. Empujó la puerta con cuidado y salió al jardín trasero.
Respiró aliviado al ver que no había nadie allí. El invernadero y el estanque le ofrecían una buena cobertura para escapar. Corrió hacia el invernadero, esperando encontrar alguna ventana abierta o rota por donde salir. Entró. Todo estaba a oscuras, «perfecto» pensó, avanzó unos metros, de repente las luces se encendieron, cuando fijó su mirada se llevó una sorpresa: dentro del invernadero estaban…