02/10/2024
1. El castigo, en vez de enseñar una conducta “adecuada o correcta”, sólo suprime temporalmente conductas indeseables.
2. En vez de vincular las relaciones afectivas en el niño con el “padre, madre o tutor”, hace que el niño tienda a evitar relacionarse con el “castigador”.
3. En vez de favorecer el desarrollo de la personalidad en el niño, más bien crea complicaciones emocionales negativas y comportamientos agresivos.
4. En ocasiones, los adultos castigan por el simple hecho de desquitarse el enojo, sin percatarse que el impacto del castigo puede afectar de por vida en el niño.
5. Puede generar sentimientos de culpa en quien castiga.
Aquí te podemos ayudar para conocer como
debes proceder como padre. Llámanos