11/08/2026
Puedes pedir a tu equipo que hable y, al mismo tiempo, estar haciendo que calle.
Ocurre más de lo que pensamos. Un directivo entra a una reunión con prisa, responde antes de que los demás terminen o escucha una opinión mientras su gesto muestra claramente que no está de acuerdo. Nadie dice nada sobre ello, pero el equipo lo percibe y empieza a adaptarse.
Las explicaciones se hacen más cortas, algunos desacuerdos dejan de aparecer y aquello que podría incomodar se guarda para otro momento. El líder puede salir de la reunión pensando que ha escuchado a todos, cuando en realidad solo ha escuchado aquello que las personas consideraron seguro decir delante de él.
Ahí es donde la presencia deja de ser algo abstracto.
Porque nuestra forma de estar también influye en la información que recibimos, en las conversaciones que ocurren y, finalmente, en las decisiones que tomamos.
Por eso, antes de una reunión importante, además de preparar los datos o aquello que queremos conseguir, quizá haya algo más que observar:
¿Cómo estoy llegando y qué conversación estoy haciendo posible con mi forma de estar?
En Apsoluti trabajamos esta dimensión en nuestros procesos de Coaching Ejecutivo, acompañando a directivos a observar situaciones reales de su liderazgo y ampliar su capacidad de responder ante ellas.
Si reconoces este desafío en tu forma de liderar, estaremos encantados de conversar.
Si quieres agendar una sesión exploratoria visita este enlace 👉 https://apsoluti.com/coaching-ejecutivo