30/05/2026
No romanticemos a las mujeres fuertes.
Durante años las hemos admirado pero pocas veces nos preguntamos cuánto les ha costado llegar hasta ahí.
Y es que a veces la fortaleza no fue una elección; fue su única opción disponible.
Y seguir sonriendo no significa que no estén cansadas, que no necesiten apoyo. Ni que no haya días en los que también les gustaría que alguien las sostuviera a ellas.
Creo que muchas mujeres van a entender esto demasiado bien.
¿Te has sentido así alguna vez?
Yo, por ejemplo, a veces muero por un “abrazo de oso”😉